jueves, 17 de septiembre de 2015

Anton Pannekoek sobre los Consejos obreros

(...)"Consejos obreros", esto no designa una forma de organización fija, elaborada de una vez para siempre y de la que faltaría solamente perfeccionar los detalles; se trata de un principio, el principio de la autogestión obrera de las empresas y de la producción.La realización de este principio no pasa en absoluto por una discución teórica concerniente a sus mejore modalidades de ejecución.Es una cuestió de lucha práctica contra el aparato de dominación capitalista.En nuestros días no se entiende, de ningun modo, por consejos obreros una asociación fraternal que tiene un fin en sí; consejos obreros esto quiere la lucha de clase (en donde la fraternidad tiene su parte), la acción revolucionaria contra el poder de Estado.Las revoluciones no se hacen por encargo, es evidente; surgen espontáneamente, cuando la situación se hace intolerable, en los momentos de crisis. No nacen más que si este sentimiento de intolerancia se afirma cada vez más en el seno de las masas, al mismo tiempo que aparece cierta conciencia homogénea de lo que conviene hacer. Se sitúa sobre este plano el papel de la propaganda.Y estas acciones sólo pueden llevar éxitos duraderos si amplias capas de la clase obrera tiene una visión lúcida del carácter y de los fines de la lucha. De ahí la necesidad de hacer de los consejos obreros un temo de discusión.

Así, pues, la idea de los consejos obreros no tiene nada que ver con un programa de realizacaiones prácticas —a poner en práctica mañana, o el año próximo-, se trata únicamente de un hilo conductor para la larga y dura lucha de emancipación que la clase obrera tiene todavía ante ella. Sin duda, Marx decía un día a propósito de esta lucha; la hora del capitalismo ha llegado; pero había cuidado de mostrar que para él esta hora cubría todo un período histórico.

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