miércoles, 14 de octubre de 2015

La lucha contra la represión: la policia y sus métodos, las medidas de seguridad, la contra-represión

Escrito y editado por Plataformas a principios 1971:


LA LUCHA CONTRA LA REPRESIÓN

LA POLICÍA Y SUS MÉTODOS

LAS MEDIDAS DE SEGURIDAD

LA CONTRA-REPRESIÓN




CAPÍTULO I


REVOLUCIÓN Y REPRESI0N


1. La lucha de clases

Las guerras clásicas entre países capitalistas disputándose un mercado tienden a desaparecer. El tipo de guerra que cada vez se perfila más es el del imperialismo contra el socialismo o contra un pueblo que quiere escoger su propio camino (Vietnam, Mozambique, Angola, etc.).
En estas condiciones es evidente que la guerra imperialista se doblará, en el interior, con una guerra de clases. La movilización industrial y la puesta de la nación entera en estado de guerra exigen el aniquilamiento total del movimiento obrero revolucionario.
Por otra parte, todos los países capitalistas, aún sin perspectivas de guerra exterior, saben que es cada vez más difícil el sometimiento de las masas obreras en el estadio actual del proceso productivo. Por eso, los métodos capitalistas de defensa del sistema se perfeccionan cada vez más. La ideología de antaño, basada en la resignación religiosa, de escasa capacidad adormecedora en los países capitalistas modernos, va siendo sustituida por la idea más atractiva del confort, de los bienes al alcance de todos. Al "siempre habrá pobres", de antes, se le sustituye el "ya no hay pobres", de ahora. Esta nueva religión de la abundancia tiene unos predicadores mucho más convincentes, científicamente convincentes, que predican desde púlpitos instalados en nuestras propias casas. La propaganda a través de la TV es el arma más eficaz de la que dispone hoy la ideología de la clase dominante.

Pero este arma es insuficiente cuando los trabajadores tenemos con nosotros las leyes de la Historia, los intereses del futuro, las necesidades económicas y morales que conducen a la Revolución. Esto, los capitalistas lo saben, y entonces se preparan a conservar el máximo tiempo posible los privilegios adquiridos. Y encomiendan a la policía la triste misión de retrasar una avalancha que saben ineluctable.



2. No hay que dejarse sorprender

Aun cuándo nuestro país llegase a adquirir una apariencia democrática o liberal, la policía no dejaría de existir. Y al hablar de policía nos referimos, claro está, a la Brigada Social, especializada en la lucha antirevolucionaria.
Por otra parte, un golpe de Estado o "los intereses excepcionales de la defensa nacional" pueden proporcionar una justificación suficiente para liquidar toda la oposición. Recordemos los casos recientes de Indonesia, donde perecieron en pocos días cientos de miles de revolucionarios; y el de Grecia, donde en una sola noche fueron arrestadas miles de personas, prácticamente toda la oposición organizada.
El deber de todo revolucionario consciente es no dejarse sorprender por el terrorismo judicial y policíaco que cualquier Estado capitalista -incluso el más "democrático"- es capaz de desencadenar, en cuanto se siente mínimamente amenazado en sus instituciones (que es donde da fuerza de ley a sus privilegios de explotador).



3. El problema de la ilegalidad

Sin una visión clara de este problema, el conocimiento de los métodos y procedimiento de la policía no sería de ninguna utilidad práctica.
El fetichismo de la legalidad es uno de los rasgos más característicos de la social-democracia, que cree aún en la colaboración entre las clases.
[...] que combaten, recomiendan el respeto de las reglas del juego... establecidas por los capitalistas.
La clase obrera no puede respetar la legalidad burguesa, si no es ignorando el verdadero papel del Estado, el carácter engañoso de la democracia. Si sabemos que el Estado es el conjunto de instituciones destinadas a defender los intereses de los poseedores contra los no poseedores, es decir, a mantener la explotación del trabajo; si sabemos que la ley está siempre dictada por los ricos contra los pobres, y aplicada por jueces invariablemente extraídos de la clase dirigente, con riguroso espíritu de clase; si sabemos que la coacción es el ejercicio sistemático de la violencia legal contra los explotados, si sabemos todo eso, ya no podemos considerar la legalidad como un hecho que hay que conocer para aprovechar sus ventajas.
¿Es necesario demostrar, una vez más, el carácter antiobrero de la legalidad burguesa? Bástenos decir aquí que, en todos los países, el movimiento obrero ha tenido que conquistar, al precio de duros combates durante más de medio siglo, el derecho de asociación y de huelga. En España, estos derechos los perdimos con la Guerra Civil y hemos de volver a conquistarlos. En todos los conflictos entre el capital y el trabajo, siempre que el Ejército ha intervenido lo ha hecho contra el trabajo, jamás contra el capital. Ante los tribunales, los condenados sólo son los obreros. ¿Cuándo se ha visto un empresario en la cárcel, por motivos laborales? La inmensa mayoría de crímenes y delitos tienen como causa directa la miseria, y entran en la categoría de atentados contra la propiedad. La inmensa mayoría de la población penitenciaria está compuesta de pobres, de obreros. Respetar esta legalidad es quererse engañar.
Pero, desdeñarla, no es menos funesto. Sus ventajas para el movimiento obrero son tanto más reales cuanto más clara se tiene su utilización. El derecho a la existencia y a la acción legal es, para las organizaciones obreras, un objetivo que hay que conquistar y extender constantemente. Hay que subrayarlo tantas veces como haga falta, pues es el reverso del fetichismo de la legalidad que hemos criticado antes. Algunos revolucionarios se sienten muy inclinados a desdeñar la acción legal. Eso se debe a la tendencia al menor esfuerzo en política, pues es más fácil conspirar que dirigir una acción de masas. Pero la verdad es que ciertas conquistas legales permiten un amplio margen de movimientos y facilitan la organización. Por eso, siempre y cuando no se convierta en un fin, debemos luchar por las conquistas de las libertades fundamentales reconocidas en la mayoría de los países capitalistas, y que permiten el florecimiento de fuertes organizaciones obreras. Sin embargo, incluso en estos países, la legalidad tiene unos límites que los trabajadores no podemos respetar sin condenarnos a la derrota. La propaganda en el Ejército, por ejemplo, está prohibida en todos los países del mundo. Pero los revolucionarios sabemos que si no surgen y se cultivan las tradiciones revolucionarias en el ejército de la burguesía, la Revolución es poco menos que imposible. Y en España, por ejemplo, el respetar los plazos y las condiciones legales para ir a la huelga significa el privarse de la principal arma que tenemos los trabaja dores.
Resumiendo, la utilización de los posibles medios legales a nuestro alcance, y su lucha por conseguirlos, no puede dispensarnos de un lento y tenaz trabajo en la clandestinidad, en la ilegalidad. Los que sólo saben trabajar en la legalidad, no pasan de ser unos social-demócratas que hacen el juego al sistema establecido. Los que solo trabajaba en la sombra se parecen, más que nada, a unos conspiradores de opereta, y son incapaces de enraizarse en las masas. El verdadero revolucionario utiliza la primera y no teme la segunda, aunque para ello haya de sacrificar su tranquilidad y su posición.



CAPÍTULO II


l. Objetivos

Ya hemos visto cómo el principal instrumento de represión en manos de los capitalistas es la policía. Sin embargo, el objetivo inmediato de la policía es mucho más conocer que reprimir. Conocer, para reprimir en la hora escogida. Hemos citado el caso de Grecia, donde los coroneles, con la ayuda de la CIA, habían concebido un plan relámpago para desarticular a toda la oposición en una sola noche, arrestando a sus elementos más destacados. Este plan existe en España y lo aplicarán si lo permitimos, en cuanto haya un golpe de Estado o consideren que la situación lo exige. Mientras, la policía controla, pone a punto sus cuadros sinópticos de relaciones entre grupos y personas de la oposición, llena sus ficheros y archivos. La policía tiene paciencia, y un militante conocido, suelto, le proporciona más información que encarcelado. Por eso, el que pierde tensión vigilante, porque "hace tiempo que la policía, no se mete conmigo", y cree que le han olvidado, está cayendo en la trampa que le tienden.



2. Los policías profesionales

Distinguiremos entre los policías profesionales y los chivatos y provocadores más o menos ocasionales.
La policía, siempre tan tradicional, cree mucho en el pasado familiar. Normalmente, para pertenecer a la Brigada Social, hay que tener unos parientes intachables, de un azul que no destiña. La mayoría son bachilleres incapaces de seguir estudios universitarios, y escogen este camino como solución de facilidad. Los raros que entran por idealismo -defender el "bien contra el mal", etc.-, salen rápidamente de su error, cuando se dan cuenta de que su trabajo rutinario consiste en dar palizas a pobres obreros, por el simple delito de querer vivir decentemente. Son gente sin ideales y sin muchas ganas de trabajar, afortunadamente. Tampoco brillan por su inteligencia. Lo que les hace peligrosos es el que tienen en su mano todos los medios que la técnica va perfeccionando (aparatos electrónicos de escucha y de seguimiento; cámaras fotográficas especiales, etc.), y que para ellos no hay leyes (violación de la correspondencia, espionaje telefónico, empleo de la tortura, etc.). Disponen además de una plantilla de millares de militantes contrarrevolucionarios, trabajando sin imaginación, pero en servicio permanente, acumulando a la larga una masa enorme de información. Cada policía, individualmente, tiene poco valor; pero la suma total es un valor cierto. ¡No hay que despreciar a la policía!

- Fuentes de información
Para obtener la información, la policía tiene tres fuentes principales. Una de ellas es la que nosotros le proporcionamos, por nuestra propia ignorancia y poco cuidado. Es increíble la cantidad de agendas, notas, actas de reuniones, etc. que caen en manos de la policía con ocasión de un registro o de una detención. Eso, sin contar de lo que se entera con el control de la correspondencia y por las escuchas telefónicas, de las que hablaremos más adelante. Es decir, que los mejores informadores de la policía somos nosotros mismos.
La otra fuente de información de que dispone la Brigada Político-Social es su propia investigación rutinaria: vigilancia de los fichados, interrogatorios a los detenidos en acciones callejeras u otras.
La tercera fuente de información, a la que dedicaremos párrafo aparte, la constituyen los chivatos.
[...] do en España un cuerpo de policías-espías, cuya misión consiste en infiltrarse en las organizaciones políticas y sindicales. Se sabe que 800 jóvenes de ambos sexos, con edades que oscilan entre los 18 y 24 años, fueron entrenados por agentes americanos de la CIA, en Madrid, en el verano de 1969. Hoy están esparcidos por toda España, principalmente por las universidades, medios intelectuales y ambientes de la oposición. Son jóvenes como todos los demás, con su pelo largo, etc. Las mujeres son especialmente peligrosas, en cuanto están dispuestas a buscarse un compañero revolucionario, utilizando para tal objetivo sus dotes naturales. Sólo tienen un punto débil, por donde se les puede descubrir, y es que, en la mayoría de los casos, no están en su ciudad natal, para evitar ser reconocidos; tienen, pues, que inventarse un pasado. Además, proceden, en su mayoría, de las regiones que tradicionalmente sirven de aprovisionamiento humano al Ejército, la policía y la Iglesia, es decir: las dos Castillas, Andalucía, Aragón y Navarra. Por otra parte, es difícil que estos elementos infiltrados -teniendo en cuenta su juventud- se comporten en su vida privada como auténticos revolucionarios. Con una discreta pero continuada vigilancia, antes de admitirlos en una organización, se podría descubrir su doble vida. Desgraciadamente, las organizaciones políticas abren con demasiada facilidad sus puertas, y ya ha habido varios casos de caídas a causa de policías infiltrados. La más espectacular ocurrió el verano de 1970, en la que un policía-estudiante, infiltrado en el Comité Central de un conocido Partido político, hacía arrestar, en Madrid, a los principales dirigentes del grupo, reunidos en Asamblea Nacional. Otros casos menos espectaculares -el de la "novia" del revolucionario-, han podido ser descubiertos, sin evitar, desgraciadamente, la caída de algunos compañeros.
El exilio, con su natural distensión en la vigilancia, también es un terreno abonado para este género de espionaje policíaco. En 1962, con ocasión de las huelgas de Asturias, se presentó en París un "minero" huido de España a causa de la represión. Rápidamente fue paseado por todos los cenáculos y santuarios de la oposición, y en pocos días se enteró de lo que quiso. Al poco tiempo empezaban las detenciones en España, muy bien orientadas.

- La policía se mueve fácilmente en el extranjero, entre los exilados
La mayoría de las veces que cogen a alguien transportando material en la frontera, es porque han ido a por él. Sin embargo, casi siempre, para no desvelar sus baterías, los dejan pasar. En los archivos de la policía política del tiempo de los zares, hoy en poder de los comunistas, se encontró un informe en el que la policía se jactaba de tener en su poder los canales de introducción en Rusia de "Iskra", periódico fabricado por Lenin y sus compañeros en el exilio. Pero el periódico no dejó nunca de llegar a su destinó, pues la policía no podía impedirlo sin revelar la identidad de sus agentes, que sólo fueron descubiertos después de la Revolución.
Otra estratagema utilizada por la policía últimamente es la de traer unas decenas de cubanos anticastristas que se hacen pasar por miembros de organizaciones extremistas sudamericanas (Tupamaros, Montaneros, etc.). Con tal aureola penetran en organizaciones políticas de nuestro país.
Pero quienes mejor cumplen esta tarea de espionaje son los chivatos o provocadores.


3. Los chivatos o provocadores

Es evidente que, en una guerra, es mil veces más peligroso un traidor vendido al enemigo que el más hábil de los espías extranjeros. Por eso, desde siempre, la policía se ha preocupado mucho en fomentar ciertas debilidades humanas para asegurarse fieles informadores en el campo enemigo. En España se dedican ocho millones de pesetas mensuales para pagar a semejantes personajes, que pululan por todas partes: en las fábricas, en la universidad, en los medios intelectuales, entre el clero progresista y, como no, en los medios clandestinos de la oposición.

- Un poco de historia
La victoria de la Revolución Rusa hizo caer entre las manos de los revolucionarios todo el mecanismo de la policía política mejor organizada de entonces, una policía que se puede calificar de moderna, y cuyos métodos de trabajo no han sido, en lo fundamental, sustituidos hasta la fecha. La técnica de la policía rusa, formada por más de 50 años de constante lucha contra las élites de un gran pueblo, ha podido ser estudiada y analizada. El libro de Víctor Serge (Ce que tout révolutionnaire doit savoir de la répression, por Víctor Serge, compañero de Lenin y de Trotsky en la Revolución Rusa. Editado en Francia por la Editorial Mastjero. en 1970) publica, a este respecto, algunos datos que todo militante obrero español debe conocer, pues todas las policías se asemejan. Utilizamos a continuación, ampliamente, este va lioso trabajo.
El reclutamiento de los chivatos y provocadores estaba confiado a inspectores especialmente formados y escogidos. Sus éxitos en este terreno sumaban méritos para el ascenso. Esta clase de reclutamiento se llevaba con muchísimo cuidado y secreto. En la Jefatura Superior de Policía de Petrogrado existía un cuarto secreto al que sólo tenían acceso el inspector jefe y un funcionario escogido por él. En este cuarto se encontraron hasta 35.OOO nombres de los provocadores, con sus correspondientes fichas e informes. La mayoría de las veces, para más precaución, el nombre de los chivatos era remplazado por un seudónimo, lo que dificultó la identificación de estos miserables, después de la Revolución. El verdadero nombre del provocador sólo era conocido por el inspector jefe y el oficial encargado de relacionarse con él.
Del estudio de los documentos secretos encontrados, normas de actuación, informes, instrucciones, etc. se derivan varios principios generales:
"La policía debe tender a destruir los centros revolucionarios en el momento de su mayor actividad, y no perder su tiempo en trabajos menores."
Así, el principio es: dejar que la organización se desarrolle para liquidarla mejor a continuación.
"Los chivatos reciben un sueldo proporcional a los servicios que rinden."
"La policía debe evitar, por todos los medios, que recaigan sospechas sobre el doble juego de los chivatos; para ello, sólo deberá arrestarlos o liberarlos cuando sean arrestados o liberados otros miembros de igual importancia pertenecientes a las mismas organizaciones. La policía debe de encontrar los medios para facilitar que los chivatos adquieran la confianza de los militantes."
"El reclutamiento de estos agentes debe de ser una preocupación constante de los inspectores jefes y de sus colaboradores. No deben descuidar ninguna ocasión, por ínfima que sea, para procurárselos."
"Son predispuestos a entrar en el servicio: los revolucionarios de carácter débil, los decepcionados o heridos por el Partido, los que viven en la miseria, o andan huidos y perseguidos. Hay que estudiar cuidadosamente sus debilidades, para servirse de ellas. Cuando se vea un militante que parezca maduro, arrestarle, con todo su grupo, acumular contra él motivos serios de inculpación, pero reservándose la posibilidad de liberarlo, al mismo tiempo que los otros, sin que ello provoque desconfianza. Interrogar entonces al militante, procurando aprovecharse, para convencerle, de las disputas entre los grupos, de los errores de los militantes, de las heridas de amor propio."
Leyendo estas instrucciones nos imaginamos ya la clásica escena:
"-Mientras tú vas a pagar con la cárcel, por tus ideas, tu camarada X, que se ha estado burlando de ti, seguirá libre, pegándose la gran vida a costa tuya, ¡Qué vamos a hacerle! Los buenos pagan por los malos."
 Y el policía, paternal, se inclina sobre el detenido. Hace una pausa para observar los efectos, y ya en tono confidencial desliza la frase:
"-Pero si eres inteligente y colaboras, yo puedo arreglar esto, y nadie se enteraría de nada."
"En la medida de lo posible, debe de haber varios colaboradores (nombre púdico de "chivato") en cada organización."
"La policía debe de dirigir los colaboradores y no seguirlos."
"Los colaboradores no deben de tener nunca conocimiento de las informaciones proporcionadas por sus colegas."
"Un colaborador trabajando oscuramente en una organización puede ser ascendido por la detención de militantes más importantes. (¡Hasta dónde puede llegar el maquiavelismo!)
"El colaborador promete el secreto más absoluto y no debe modificar ninguna de sus costumbres."
El secreto es importantísimo, y las citas son rodeadas de las mayores precauciones. Las entrevistas no se hacen nunca en los locales de la policía, sino en pisos clandestinos.
- Un interesante documento sobre la provocación en Moscú, en 1912
Uno de los documentos encontrados en los archivos de la policía que cayeron en manos de los revolucionarios rusos es un informe de un alto funcionario ruso encargado de inspeccionar la "agencia secreta" policial. El 6 de abril de 1912 había en Moscú 55 agentes oficialmente en función, que se repartían de la siguiente manera: 17 en los socialistas revolucionarios, 20 en los social-demócratas (bolcheviques); 3 en los anarquistas; 11 en los estudiantes; 2 en las instituciones filantrópicas; y los otros vigilando la Prensa, la extrema derecha y los jesuitas.
El inspector se felicita de los resultados que los colaboradores han obtenido. Uno participó en la Conferencia Nacional del Partido Bolchevique, que tuvo lugar en Praga, el 18 de enero de 1912; varios se introdujeron en el Comité Central, y uno de éstos es el encargado por el Partido de introducir la propaganda en Rusia.

- Algunos casos "célebres"
Célebres, por lo increíbles, y por lo notorio de sus protagonistas.
* Uno de ellos es el del pope Gapone, alma del movimiento obrero antes de 1905; organizador de la manifestación obrera de 1905, qué fue el punto culminante de un momento revolucionario sin precedentes en Rusia. El pope Gapone, verdadera encarnación de ese momento revolucionario, acabó por venderse a la policía, y convicto de traición, terminó siendo ahorcado por el socialista revolucionario Ruthemberg.
* Otro caso, increíble, pero no único por desgracia, es el de Malinovsky. Inteligente, activo, militante en varias organizaciones, es tan apreciado que en 1910 el Partido bolchevique le ofrece entrar en el Comité Central, su máximo órgano. A finales de 1912 es elegido diputado bolchevique para la Duma (Parlamento), y en 1913 es elegido presidente del grupo parlamentario bolchevique.
Desde 1907, Malinovsky se ha vendido a la policía, que le paga espléndidamente (1OO rublos al mes, cuando en aquella época se podía vivir regularmente con 15).
 Desenmascarado, recibe una fuerte recompensa y desaparece. A los pocos días de la Revolución triunfante, se presenta ante sus antiguos cama radas, hoy en el poder, y pide que le fusilen. Afirma haber sufrido mucho por su doble existencia y no haber comprendido la Revolución hasta que ya era tarde. La Revolución no se venga, pero hace justicia. Malinovsky, conforme con sus deseos, fue fusilado.
 * En la cima del Partido socialista-revolucionario se encontraba Azeff, que desde 1890 hasta 1909 fue un colaborador de la policía. Fue uno de los que organizó el atentado que costó la vida al gran duque Sergio, el del ministro Plehve y muchos otros. Pero por su culpa cayeron numerosos revolucionarios heroicos.



- La mentalidad del chivato o colaborador
No se trata de hacer ahora un estudio profundo de la psicología del chivato, pero hay algunos rasgos característicos que es necesario conocer.
El caso más normal es el del militante débil de carácter, que no es incompatible con un militante de primera línea. Pero una vez detenido, arrancado al medio en el que se sentía psicológicamente protegido, se ve perdido. No soporta la idea inminente de varios años de cárcel. Le dicen que basta con que diga una palabra, nada más que una, sobre Fulanito de Tal, que precisamente no le apreciaba mucho... Se instala la duda, viene un momento de debilidad, y cae. Hay mucha cobardía en el fondo del ser humano. Pero lo peor es que ahora ya no podrá recuperarse. La policía no suelta nunca a su presa. Si rechazase continuar, la policía publicaría a los cuatro vientos su primera delación. Obligado a seguir, empieza diciendo lo menos posible, pero acaba acostumbrándose a las ventajas materiales de esta odiosa situación. Además, como nadie se va a enterar...
Otro tipo de provocadores, más peligroso, es el de los aventureros, que ya no creen en nada, decepcionados de su antiguo ideal, al que habían servido. Acostumbrados a la intriga y la conspiración, a las maniobras y al engaño, ahora cambia de señor, siguiendo el mismo juego. Las facultades adquiridas en el aprendizaje revolucionario clandestino -carácter, voluntad, coraje, amor al peligro- pueden ser puestas al servicio de la represión, por una evolución psicológica bastante común: fracasos, decepciones, inestabilidad intelectual. Hay que desconfiar de los cambios bruscos, de los ayer reaccionarios y hoy más a la izquierda que nadie. ¿Qué serán mañana? Perdido el idealismo, no nacido de bases sólidas, mal asimilado, un sujeto aventurero no tiene ya escrúpulos en los medios para alcanzar sus objetivos personales.


4. La provocación, arma de dos filos

La amplitud que tomó la provocación en Rusia llegó a constituir un peligro para el propio Gobierno que la utilizaba. Se sabe que uno de los altos funcionarios del Ministerio del Interior conocía y aprobaba los proyectos de las ejecuciones del gran duque Sergio y del ministro Plehve. El jefe del Gobierno del zar, Stolypine, al corriente de estas cosas, se hacía acompañar en sus viajes por el jefe de la policía, cuya presencia le parecía una garantía contra los atentados cometidos a instancias de los provocadores.
- Cuando alguna vez era necesario organizar la fuga de alguno de los colaboradores que había sido necesario encarcelar para no despertar sospechas, el jefe de policía no dudaba en llegar hasta el asesinato de los carceleros o de algún guardia encargado de la vigilancia.
— Ya hemos visto cómo la propia policía, por medio de sus colaboradores, era quien pasaba la propaganda bolchevique al interior de Rusia, y no podía no hacerlo. Pero esa propaganda, aunque pasara por manos sucias, era leída por los trabajadores y cumplía su papel de agitación.
— Y cuando el confidente Malinovsky hacía resonar en el Parlamento la voz de la Revolución, el jefe de policía se jactaba en vano del éxito de su agente provocador. Las palabras de Lenin y sus compañeros tenían para el país mucha más importancia que la voz del miserable que las pronunciaba.
— De manera que se pueden dar dos definiciones del agente provocador, de las cuales la segunda es, de lejos, la más significativa:
1ª El agente provocador es un falso revolucionario.
2ª El agente provocador es un policía que sirve, a pesar suyo, a la Revolución.
Tiene que parecer que la sirve, pero en esta materia no puede haber apariencia. Propaganda, combate, terrorismo, todo es realidad. En una organización revolucionaria no se milita a mitad o superficialmente.
— La verdad es que la provocación envenena la lucha. Incita al terro [...]
[...] cio. Y no se sabe para quién es más peligroso, si para la Revolución o para la policía. Estamos viendo lo que ocurre en América del Sur, donde los atentados contra relevantes policías son cada vez más numerosos y certeros. Y el chivato, si es descubierto, sabe lo que le espera.
Por otra parte, el interés de la policía acaba por entrar en contradicción contra el mismo régimen al que tiene que servir. Su interés, y el de los provocadores, es que la oposición aparezca siempre amenazadora, pues la lucha contra ella es la razón de su existencia. Antes que renunciar a la fuente de sus buenos salarios, urden ellos mismos los complots.
Esto se ha visto en Rusia, donde el provocador Azeff, ya nombrado, organizó un atentado contra el zar, que no salió bien por una circunstancia totalmente fortuita. En aquel momento, el interés personal de Azeff –que le era más querido que al del Imperio- le exigía una acción espectacular, porque empezaban ya a acumularse las sospechas contra él, en el seno del Partido socialista revolucionario. [Y en América del Sur, la policía posee sus escuadras "clandestinas" de asesinos a sueldo, para aguijonear el terrorismo, provocando una respuesta exacerbada a los crímenes de la "Escuadra de la Muerte".


5. La provocación y la calumnia

Un aspecto muy peligroso de la provocación es la desconfianza que siembra entre los militantes. Desde que algún traidor es desenmascarado en el seno de una organización revolucionaria, desaparece la confianza entre los compañeros de lucha. Esto es terrible, pues la confianza en la organización es el cimiento de toda fuerza revolucionaria.
Primero las acusaciones se murmuran en forma de sospecha, luego se formulan en voz alta, sin poder, la mayor parte de las Veces, presentar pruebas claras. Algunos grupos políticos, con responsables poco escrupulosos emplean el "calumnia, calumnia, que algo queda". Pero los que así actúan ni son revolucionarios ni están al servicio del pueblo. La mayor parte de las veces, los verdaderos motivos son personales: rencillas, envidias, deseos de hundir a alguien que le impide ascender en la "jerarquía" del Partido, etc.
Hay calumnias que han pasado a la Historia, como por ejemplo la de Barbés, acusando al heroico Blanqui, que, a pesar de sus 40 años de cárcel, a pesar de su vida ejemplar y heroica, no pudo nunca lavarse totalmente de una indigna calumnia. Y Lenin, acusado de ser un agente secreto al servicio de los alemanes.
Los socialistas la han empleado a menudo contra los anarquistas, como es el caso de Girier-Lorión, acusado de provocación por el socialista Delory; para lavarse de la intolerable sospecha disparó sobre unos policías y murió en la cárcel. Igual le sucedió al también anarquista Hartenstein Sokoloff, acusado por la Prensa socialista. Es ya tradicional que los enemigos de la acción, los cobardes, los instalados, los oportunistas, recogen a menudo sus armas en las cloacas. La sospecha y la calumnia les sirven para desacreditar a los revolucionarios.
Esta tradición no ha terminado, y tenemos ejemplos muy concretos en la reciente historia del movimiento obrero español. Insistiremos en las "normas prácticas".
Pero aparte de esta calumnia voluntaria, hay la desconfianza; la intranquilidad producida por la sospecha que se va instalando insidiosamente. Para evitarlo, hay que tener claro que cada acusación infundada hace el juego de la policía, por lo cual nadie puede ser acusado a la ligera.
Y, por otra parte, ninguna acusación será archivada sin haber investigado a fondo sobre su veracidad o no. Un jurado formado por camaradas deberá ser quien decida, y si las pruebas son negativas, el que haya acusado ligeramente debe ser castigado.


6. No se para un torrente desbordado con barreras de policías

Ya hemos dicho que el objetivo de la policía es mucho más conocer que reprimir. Conocer para reprimir en el momento elegido, en la medida desea i da o totalmente. Frente a este adversario sagaz, disimulado y poderoso, con todos los medios a su disposición, una organización obrera actuando de forma totalmente abierta sería como un hombre desarmado, sin abrigo, que estuviese apuntado por el fusil de un tirador bien resguardado.
La policía debe de verlo todo, oírlo todo, saberlo todo, poderlo todo... La potencia y la perfección de su mecanismo parecen temibles, tanto más temibles cuanto es capaz de encontrar en los bajos fondos del ser humano unos recursos inesperados.
Y, sin embargo, hemos visto cómo la policía mejor organizada no ha podido impedir nada. Durante medio siglo ha defendido vanamente la tiranía contra la Revolución, cada año más fuerte. Y es que toda esta máquina tan aparentemente perfecta, reposa sobre una nube de funcionarios ignorantes y vagos; el dinero es un estimulante serio, pero insuficiente. No se hace nada grande sin desinterés, y la tiranía no tiene defensores desinteresados.
En 1917, la tiranía zarista rusa sucumbió, sin que las legiones de chivatos, provocadores, policías especializadas, gendarmes, jueces, verdugos, generales, cosacos y popes pudieran retrasar el curso inexorable de la Historia. Los informes de la policía comprobaban la aproximación de la Revolución y prodigaban al zar advertencias inútiles. Así como el médico más sabio llamado a la cabecera de un moribundo sólo es capaz de comprobar, minuto a minuto, los progresos de la enfermedad, los bien informados policías del Imperio Ruso veían, impotentes, cómo el zarismo se encaminaba hacia el precipicio. Pues es la eterna ilusión de los gobernantes, la de creer que se puede impedir los efectos sin alcanzar las causas; y, así, legislan contra la anarquía, el sindicalismo, el socialismo y el comunismo, y con eso pretenden impedir que se desarrollen las raíces de la vida. La Revolución es el fruto de causas económicas, psicológicas y morales situadas fuera del alcance de las leyes represivas y de los encargados de aplicarlas.
 Frente a un principio muerto, como es la continuidad de un régimen tiránico, las ideas nuevas, subversivas, adquieren una potencia sin contrapeso, o con un contrapeso -la represión- basado en el miedo. Pero, ¿es suficiente el miedo para combatir la necesidad, el espíritu de justicia, la inteligencia, la razón, el idealismo, las fuerzas revolucionarias que crean las contradicciones económicas? Contando con la intimidación, los reaccionarios pierden de vista que el miedo sólo intimida a los débiles, exaspera a los mejores y forja la resolución de los más fuertes.



CAPÍTULO III


NORMAS PRACTICAS DE ACTUACION (l)


Todas Estas normas prácticas que van a seguir son totalmente inútiles si no se está firmemente convencido de todo lo que antecede. El jactancioso, que se cree mucho más listo que la policía; el fatuo, que cree "sabérselas todas"; el fanfarrón, que cree que tomar precauciones es mostrar miedo; el ingenuo: "¿Por qué tenemos que escondernos, si todo lo que hacemos es justo?"; el "buen" militante cristiano, que va siempre con la verdad por delante, pues su credo le impide mentir, incluso a la policía... son fenómenos no tan raros en la fauna de la oposición. Y aún lo son menos el atolondrado, el supernervioso, el despistado; el desmemoriado, el desordenado, el alérgico a la menor disciplina o autodisciplina, el parlanchín, etc., etc. Y eso sin contar los innumerables "originales" o "geniales", que nuestro país produce por decenas de millares. Todos estos prototipos hispánicos son seres alérgicos a adoptar su vida según un código estricto de actuación que asegure al máximo su militancia y la de todos los que le rodean.
Es raro que un registro de la policía en casa de un militante sea negativo. Muy recientemente, la policía encontró en el coche de un "responsable" de una organización política un "Diario" que llevaba puntualmente al día, anotando las reuniones de la organización, gente que iba, lo que se decía, etc. Este militante universitario no era ningún imbécil. Debería entrar en la categoría de los "geniales". Y, ¿quién mira hoy, regularmente si le siguen? ¿Quién utiliza sólo teléfonos públicos?
No estamos convencidos de que la policía nos esté vigilando a cada momento. Como no puede poner un policía detrás de cada español que se mueve un poco, concluimos pensando que a nosotros nos dejará tranquilos, o que hay pocas posibilidades de que tengamos tan mala suerte. Y seguimos actuando con márgenes de posibilidades, por aproximación. Y esto lo hace no sólo la "gauche divine", que todo el mundo sabe (incluida la policía), que se reúne en los "pub" de Tusset, sino verdaderos militantes organizados políticamente. Si no, ¿cómo se justifican las escandalosas caídas de grupos y grupetes, con máquinas, propaganda, direcciones, etc.? Y si esto sucede en los grupos organizados (...), ¿qué no sucederá en los movimientos de masas, donde una cierta ideología dominante hasta hace muy poco proclamaba su desprecio por la clandestinidad?
Todo militante que quiera servir de algo al movimiento obrero tiene que aprender a crearse una especie de segunda naturaleza, una especie de hábitos que actúen por sí solos. Y en cada reunión, sea de comisión de empresa, sea de célula de organización política, se hará una revisión estricta de la manera en que son cumplidas las normas de seguridad que se hayan establecido. No creo que sea fascista afirmar que los latinos, por naturaleza, estamos menos dispuestos que otros a adoptar disciplinas en nuestra existencia. Lo cual reza también con la policía; pero no es ni un consuelo ni una justificación. Nuestra vigilancia debe de ser duplicada.


1. Medidas de seguridad

Son las encaminadas a evitar que caigan militantes o información en manos de la policía. El principio general es el de considerarse siempre vigilado, y actuar en consecuencia.

- El seguimiento
Muchas veces, la policía, antes de detener a una persona la tiene en observación, la hace seguir. Si lo considera oportuno, la policía utilizará niños o mujeres para desorientar; es capaz de todos los disfraces e incluso cambiar de persona cada 200 metros. [...]
[...] dose por una calle poco frecuentada, volver sobre sus pasos. Si se cree un seguido, la mejor manera de despistar es tomar un medio de locomoción. En las grandes ciudades, con la cantidad de transportes en común y la intensidad del tráfico, no tiene validez la frecuente excusa del que llega tarde, o no llega, a una cita: "Es que me pareció que me estaban siguiendo".
En los pueblos es más difícil despistar al que nos sigue, pero haciéndose ostensible la vigilancia pierde gran parte de su valor.
No hay que caer en la manía obsesiva de ver en cualquier paseante un policía.

- El teléfono
Es una de las principales fuentes de información de la policía, y, aunque a veces se evite el decir cosas concretas, le sirve para relacionar gente.
Técnicamente, le es muy fácil a la policía el controlar los teléfonos que quiera. Es simplemente una cuestión de presupuesto. Se dice que durante el estado de excepción último había, en Barcelona, 800 teléfonos controlados. Sólo en caso de personajes muy importantes la escucha es directa. Lo normal es que al llamar o ser llamado, un dispositivo especial ponga en marcha un magnetófono, que se para al terminar la comunicación. Diariamente, las cintas son revisadas por un equipo de especialistas.
No hay medio de saber si está controlado tu teléfono. Los que siempre están oyendo ruidos, que lo achaquen a la mala instalación, o a los parásitos; y los que saben truquitos -el de las tres llamadas, que sólo se oyen dos, etc.-, se pasan de listos. Sólo hay una norma: compórtate siempre como si te estuviesen escuchando.
Las llamadas imprescindibles deben de realizarlas desde teléfonos públicos, evitando decir tu nombre. Lleva preparado lo que vas a decir y habla despacio, para no cometer errores. Las conversaciones absurdas son delatoras de que llevas una actividad clandestina.
Nunca debe darse una cita completa por teléfono. Sólo la hora. Lo demás debe de estar fijado de antemano.
No dar nunca nombres por teléfono.

- Correspondencia   
Escribir lo menos posible. No olvidar el axioma familiar a todas las policías del mundo: "Dadme tres líneas de la escritura de un hombre y os lo haré colgar".
Hay un equipo de policías trabajando sin descanso, en Correos. Su sistema es el siguiente; escogen al azar un saco, y extienden todas las cartas delante de ellos. Las que les parecen sospechosas (por su grosor, por su dirección, por su escritura, por haber varias iguales, etc.) las ponen aparte y se las llevan a un cuarto especial, donde se dedican a examinar el interior. Los ángulos del sobre siempre están mal cerrados, y si no, lo abren un poco. Por ahí pueden introducir un aparatito especial provisto de un espejo y una luz que permite darse cuenta de lo qué dice la carta. Si les interesa sacar fotocopia, introducen unas pinzas largas y delgadas y enrollan la carta, extrayéndola fácilmente. Los rusos, que no tenían aparatos fotocopiadores, poseían calígrafos capaces de hacer una reproducción tan bien hecha que la policía se quedaba el original y metía en la carta el falso.
Además de este método al azar, no hay nada más fácil que interceptar el correo de las personas cuya correspondencia tenga la policía interés en conocer. El interesado sigue recibiendo las cartas cerradas, sin enterarse de nada.
Evitar el poner nombres. Desconfiar de toda precisión de lugar, trabajo, fecha, carácter, etc.
Recibir la correspondencia en casa de otros que no estén fichados por la policía (eso es lo que se llama tener un "buzón").
Si es posible, escribir la carta a máquina, y en todo caso el sobre.
Muchos sobres iguales llaman la atención. Utilizar buzones distintos.
Para las cartas importantes, el mejor buzón es el de la estación, ya que así se evita el control central, aunque no el de la distribución.

- Direcciones y notas
Cae más información en manos de la policía por agendas y notas con nombres y direcciones que nos encuentran encima o en casa, que por propia investigación.
 La norma sigue siendo que no escribir es mejor que escribir. Más vale olvidar ciertas cosas que anotarlas por escrito. Es preciso esforzarse en retener por procedimientos mnemotécnicos direcciones, números de teléfono, citas, etc. Si es necesario, a pesar de todo, el tomar notas, que sean incomprensibles para cualquiera que no seamos nosotros mismos.
Un revolucionario no puede llevar encima una agenda. Hay que funcionar con pequeños papeles, fáciles de esconder y que pueden tragarse en un momento. El peligro es que pueden olvidarse en un bolsillo.

- En casa
 La regla de oro es la de no tener nunca nada peligroso en casa: ni libros, ni propaganda, ni direcciones o notas comprometedoras. Pero esto no siempre es posible, a menos que se disponga de otro sitio donde poder leer y trabajar. Si no es así, hay que evitar el caer en la tendencia, al mínimo esfuerzo, al ir acumulando papeles en una maleta, y estar siempre rodeado de las direcciones y notas imprescindibles. Las direcciones y teléfonos más comunes hay que aprenderlos de memoria. Los demás pueden estar apuntados en un papel pequeño, que se puede esconder fácilmente en cualquier recoveco (entre las páginas de un libro, ¡sólo en caso de que tengas muchos!). Los boletines y hojas, una vez leídos, pasadlos (no destruirlos si no es en caso de urgencia; la Prensa obrera cuesta muy cara de confeccionar).
El mejor medio para destruir papeles es quemarlos, echando las cenizas al water o cualquier otra corriente de agua. Metiéndolos en la lavadora y haciéndola funcionar se convierten en una pasta. En pequeñas cantidades los puedes romper en trozos pequeños y tirarlos al water.

- Registros
Te pueden registrar tu domicilio en cualquier momento, cuando menos lo esperes, y, en todo caso, si te detienen. Salvo en estado de excepción, para poder registrar necesitan un mandato judicial, que tienen obligación de enseñarte, pero que sólo lo harán si se lo pides. En él vienen consignadas las habitaciones que pueden registrar: normalmente sólo serán tu dormitorio y lugar de trabajo, salita, etc. Si no tuvieran en su poder el mandamiento judicial te dirán que es inútil que te opongas al registro, porque van al juzgado de guardia y se lo expiden, y mientras dejan un policía en la entrada de tu casa. Si tienes algo que pueda comprometerte, no dudes en obligarles a ir por el mandato judicial, y el policía que se quede esperando fuera. Nunca les dejes pasar la puerta, porque ya no se irán.
Ten en cuenta que más de dos ejemplares de una misma publicación clandestina es propaganda ilegal. Si te encuentran material clandestino en poca cantidad, la justificación que debes mantener, aunque no se la crean, es de que lo acabas de recibir por correo y aún no has tenido tiempo de deshacerte de él.
Durante el registro tienes derecho a la presencia de dos testigos (vecinos de confianza, sereno, etc.,) que vigilen que la policía no introduzca material para comprometerte, acusándote luego de haberlo encontrado.
Del resultado del registro se extiende un Acta. Vigila, antes de firmar el Acta, la redacción de la misma; "mejor es que la vayan leyendo a me [...]
[...] dicen que es igual, que no pasa nada, que es muy tarde... piensa que para eso son asalariados de los opresores. Además, una negligencia por tu parte en ese terreno te puede acarrear unos meses supletorios de cárcel.
Ten en cuenta que ningún rincón de la casa resiste un registro a fon do, aunque suelen hacerlo sólo en casos muy graves.
El material de partidos políticos es de mayor gravedad para la policía. El interrogatorio será mucho más duro si te lo encuentran.

- En las reuniones
No ir a ninguna reunión o cita sin antes asegurarse bien de que no se es seguido.
A una cita o a una reunión se debe acudir con toda puntualidad. Un retraso, por pequeño que sea, pone en peligro la seguridad de quienes esperan, especialmente si la cita es en la calle o en un lugar público (bar, parque, etc.). La puntualidad es una cualidad revolucionaria.
Hay que evitar citarse en lugares públicos de mucha concurrencia, pues no se puede comprobar si se es seguido u observado. Es preciso conocer bien la localidad, para conocer los lugares públicos que facilitan el ver sin ser visto, y los que tienen dos salidas, etc.
No deben darse nunca citas en los principios o finales de Metro o autobuses. Los sábados por la tarde y domingos por la mañana suelen estar vigilados. Los otros días, a veces. Los lugares "típicos" de citas también son malos, por lo conocidos. Desarrollar la imaginación, cambiando además el lugar. La costumbre y la rutina son dos enfermedades antirrevolucionarias.
Si la cita es en un bar, lo mejor es sentarse a contraluz. No es razonable el sentarse al lado de una ventana.
A las reuniones hay que ir sin documentos comprometedores encima, en la medida de lo posible. Las notas en pequeños papeles.
Si las reuniones se hacen en pisos particulares hay que tener mucho cuidado con la portera y los vecinos. Es desaconsejable hacerla en una casa que tenga una portera fisgona. Las porteras colaboran fácilmente con la policía, y en caso de que se lo pidan dan toda clase de datos sobre la gente que visitaba al vecino X. Cada vez más, las porterías son concedidas como un favor a gente que demuestra su adhesión al régimen.
El peligro de las reuniones estriba en las entradas y salidas, así como en el escándalo que puede armarse en una reunión muy numerosa o muy controvertida. Las ventanas abiertas y las paredes estrechas son enormes peligros. La salida debe de hacerse con orden, por grupos espaciados de dos o tres. Si ha habido que llevar documentos comprometedores, sacar notas, etc., deberá encargarse de sacarlas todas una sola persona, que será precedida y seguida de dos más, hasta que coja el vehículo que le esperaba.
No deberán dejarse nunca los vehículos delante del lugar de la reunión o cita ni demasiado cerca.
En toda reunión deberá prepararse la consiguiente coartada. Aunque sea muy absurda se mantendrá por encima de todo.
Una vez fuera del lugar, pase lo que pase, la reunión no ha existido. Cada uno explicará como pueda su presencia por aquellos alrededores.
Si la policía sorprende in fraganti una reunión o asamblea, no hay ordenador ni persona que las dirija. La policía tiende a responsabilizar a alguien, que será el más perjudicado si hablas. Todos hablábamos y opinábamos por igual. No conocía a nadie. Mantente en la coartada, que de un modo u otro, debe de explicar tu presencia allí. Debes de repetir hasta la saciedad que es la primera vez que ibas, que no creías que estuviera prohibido, que acababas de llegar. etc.
La salida, de la asamblea o reunión debe de ser rápida, con pequeños intervalos y sin pararse en los alrededores o formando grupos delante del lugar mismo do reunión. Una vez comprobado que no hay nadie extraño por allí, desaparecer. La reunión no ha existido nunca.

- En las acciones
Antes de hacer cualquier acción: La casa bien limpia de materiales comprometedores y direcciones. La coartada prevista.
Conocimiento previo del terreno en el que se va a actuar. Saber si hay vigilancia habitual (serenos, guardas, etc.). Preveer actuación, en caso de peligro.
Durante la acción:
Si te cogen, mantén la coartada, siempre y cuando sea lógica, e incluso si no lo es.
Si te dan el alto tirando hojas, huye. La policía no dispara nunca contra un octavillero.
Para tirar propaganda, hay que establecer una vigilancia, hacerlo de forma rápida, alejándose lo antes posible del lugar y de sus alrededores. Si te cogen con ella, mantén la coartada (me dieron 20 duros por tirarla, u otra). Si te cogen sin ella, no eras tú el que la tiraba.
Si la tiras desde un vehículo, oculta la matrícula. Un poco de barro basta y parece casual. Una cinta adhesiva negra puede desfigurar los primeros números.
En una pintada, lo esencial es la vigilancias dos pintan y tres vigilan.
Después de la acción:
Establecer una cita de seguridad (varias citas escalonadas en algún lugar apartado de la acción), para saber si alguien ha sido detenido.
- Conducta general
El primer mandamiento del buen guerrillero es poseer un perfecto conocimiento del terreno en el que se mueve. Ya hemos hecho mención de ello hablando de las citas, pero es también imprescindible para cualquier tipo de acción. Nuestro terreno es la ciudad o pueblo donde trabajamos, y principalmente los alrededores de la fábrica, el barrio, los barrios obreros vecinos. Hemos de estar en ellos como pez en el agua.
Hay que evitar los aires de conspirador de opereta. Debemos comportarnos con naturalidad y desenvoltura, pero sin perder el espíritu vigilante, que debe de ser como una segunda naturaleza en nosotros.
No hay que vestir de modo extravagante, ni llevar pelos o barbas que nos identifiquen fácilmente, destacándonos de los demás, especialmente en las acciones, pero también, en general, hay que evitar el que se nos pueda describir fácilmente.

- Entre camaradas
En la acción ilegal, una militante sólo debe saber lo que es útil que sepa. Es a menudo peligroso saber o hacer saber más cosas de las necesarias.
Cuanto menos se conozca un trabajo, más posibilidades ofrece de seguridad y de éxito.
Hay que desconfiar de una cierta tendencia a las confidencias, o a la jactancia. Resulta difícil, cuando se hace un trabajo bien hecho, que el trabajo permanezca anónimo. Hay una fuerte tendencia a hacerse reconocer sus méritos. Es humano, pero es fatal; porque así no hay clandestinidad que resista. Igual sucede con las confidencias, que no son privativas de las mujeres, sino de todo aquel o aquella que todavía no ha alcanzado una madurez psíquica y afectiva. Estos jóvenes, o adolescentes prolongados, necesitan exteriorizarse con alguien "que les comprenda". Todos los problemas políticos y organizativos que conozcan serán expuestos en la intimidad. Por simpatías y antipatías, tomando a veces posturas políticas en función da ellas.
Otra de las plagas que dañan el movimiento obrero, al poner en peligro su seguridad, es la calumnia, fruto de la envidia y del sectarismo. Cuando una persona destaca algo por su capacidad, actividad y entrega al movimiento obrero, no tarda en verse atacada por los medios menos políticos que puedan existir: la campañita calumniosa. Se hurga en su pasado, para ver qué es lo que se puede sacar a relucir de él. Su "mancha" es aireada, aumentada y convertida en algo imborrable y definitivo. De ahí a decir que es un agente de la CIA, confidente de la policía, etc. sólo hay un paso... que se da con mucha facilidad. Cuando estas campañas son orquestadas por un grupito político, que -en este terreno- forma rápidamente la unidad en torno suyo, la calumnia se hace insidiosa. Objetivamente, se está sirviendo la causa de la policía y del capitalismo.
Insistimos en este método, porque se está empezando a emplear con extraordinaria impunidad en nuestros "ambientes de la oposición". Afortuna-damente, esos "ambientes" están muy lejos de las inquietudes obreras auténticas, y con tales comportamientos no hacen más que aumentar esa distancia.


2. La detención y el interrogatorio

La detención en el domicilio suele ser de madrugada, de una a tres. El detenido se altera con más facilidad y es colocado ya en una situación de inferioridad psicológica. Te sacan de la cama, delante de tu mujer y tu familia. Te humillan. Es preciso guardar la sangre fría y no dejarse ni intimidar ni provocar.
A la detención suele acompañar un registro más o menos minucioso, según los motivos por los que te detengan. ("Ver las normas sobre registros).

Si sabes o temes que vayan a buscarte, puedes esconderte, pero piénsalo bien antes de hacerlo. Si no vas a tu casa, pero sigues yendo a trabajar, estás haciendo el tonto, porque a la policía no le cuesta nada saber dónde trabajas, y no dudará en ir a tu lugar de trabajo, a buscarte.
A veces, el esconderse puede salvar al militante de un interrogatorio -lo que siempre es peligroso- y de un procesamiento. Según la gravedad posible del caso deberás adoptar esta medida, que presenta sin embargo graves perturbaciones en la vida del militante obrero. Más vale sopesar los "pros" y los "contras", sin ceder al pánico inicial.

- En comisaría o Dirección General de Seguridad
Ingreso: Al ingresar en comisaría te toman la filiación y te hacen entregar todos los objetos personales, así como todo aquello que podrían utilizar como arma contra ti o contra ellos. Requisan, pues, las cerillas, el cinturón, los lazos de los zapatos, el bolígrafo o lápices, llaveros, gafas, corbata, etc. Te permiten conservar el tabaco, dinero y reloj. Acto seguido te cachean con minuciosidad, por si les has ocultado algo.
El calabozo:
Efectuados los anteriores trámites, te bajan a los calabozos. La celda suele ser una habitación pequeña de techo alto (aproximadamente 3 x l'80 x 2'5 m.). No tiene mueble alguno. Sólo hay un banco de piedra adosado al muro. La iluminación es muy débil y no se apaga en las 24 horas. La ventilación se efectúa por unas ventanillas que dan a una especie de chimenea interior. Para las necesidades fisiológicas has de pedir que te abran la puerta y te acompañan al lavabo. La celda suele ser individual. Por la noche, dan a veces una minicolchoneta de plástico. Si no has tenido la precaución de llevar una manta contigo, lo normal es que no te toque nada, o que te den un trozo de trapo de muy dudoso aspecto.
La comida es pésima, pero se venden bocadillos y bebidas. Además, puedes recibir paquetes de tu familia, con ropa y comida, pero" sin mensajes de ningún tipo, ni siquiera, cariñosos.
El conjunto es tétrico y está calculado para deprimir.
En cuanto llegues, pide para ir al lavabo, intentando ver por el camino si hay algún conocido encerrado allí. Si así fuera, intenta comunicarte con él, por señas o como tu ingenio te lo aconseje, cuidando de que no se aperciba el policía armada.
Aprovecha tu estancia en la celda, antes del interrogatorio, para serenarte y establecer una coartada, lo más lógica posible. Puede que no sepas exactamente por qué estás allí (pueden haberle cogido tu dirección a alguien que hayan detenido, o pueden haber dado tu nombre). Disponte a luchar. Gran parte de tu porvenir y el de tus compañeros está ahora en juego. Si no hay estado de excepción, sólo son 72 horas. Muchos lo han soportado, incluso con interrogatorios muy duros. Piensa que no es cuestión de fortaleza física, sino de convencimiento y de coraje interior. Ciertos "líderes", que sólo luchaban por su prestigio personal, se comportaron lamentablemente, mientras que militantes obreros aguantaban estoicamente. Ha habido algún caso muy desagradable, en Barcelona, no hace tantos años. Ve haciéndote a la idea de recibir y de aguantar. Piensa en las consecuencias de tu debilidad: para el movimiento obrero, detenciones y desorganización. Para ti: la cárcel y la vergüenza.
Si está decretado el estado de excepción, la policía puede retenerte en el calabozo, incomunicado, todo el tiempo que le plazca. Si emplea mé todos duros te va a ser mucho más difícil resistir, porque tu principal aliado, el tiempo, se ha pasado al campo enemigo. Ahora, cada minuto que pasa, no es un minuto que les ganas, sino un minuto que te golpea, que psicológicamente trabaja. El sentimiento que te va entrando es que estás totalmente a su merced. Ellos son muy fuertes, tienen todos los medios; en cambio, tú y tus amigos sois un puñado de idealistas sin posibilidades de nada. Y cuando los días se van acumulando (en el estado de excepción de 1969 los hubo que estuvieron 20) y los interrogatorios duros se suceden la fatiga y la desmoralización se van apoderando de ti. Sin embargo, si no es por una causa especial -que te crean dirigente de una organización política importante- no te apretarán tanto. Pero necesitarás echar mano de todo tu coraje y de toda tu moral. Y piensa que, a medida que vayamos avanzando hacia la Revolución, el estado de excepción será la regla...
Si hay alguien contigo en la celda, que no conoces, ves con cuidado. Puede ser un confidente.

- El interrogatorio
Es uno de los principales medios que posee la policía para conocer una serie de detalles y hechos concretos.
Con el fin de debilitar tu voluntad y tus nervios, emplean unos medios de presión física, y psicológica.
Según la importancia que conceden al detenido, y según las órdenes superiores vigentes en aquel momento, podemos establecer tres tipos de interrogatorio:
1º El "benigno", en el que sólo se emplea la presión psicológica, el desgaste nervioso y las artimañas de rigor. Puede haber alguna pequeña y ocasional presión física.
2º La forma "dura". Las presiones físicas -golpes y cansancio- son la base. Se emplean las mismas tácticas nerviosas que en el primer tipo, sólo que ahora son mucho más eficaces, pues el cansancio y el dolor te van ablandando.
3º "Tercer grado". Aquí ya se puede hablar propiamente de tortura. Se emplean medios mecánicos, eléctricos y térmicos, así cómo otros mil sistemas para "hacer entrar en razón".
De este "tercer grado" no hablaremos. Lo suelen emplear en casos muy graves, y generalmente en estado de excepción. No les importa dejar seña les ni tienes protección alguna. Con tales métodos sólo cabe encerrarse en el mutismo y aguantar hasta donde se pueda, o hasta la muerte. Aquí aún no es corriente este caso. En América del Sur ya empieza a serlo.
Hablaremos aquí de los tipos 1º y 2º, que son los más corrientes.
[...] Implicar en ellas el máximo de gente, a través de los nombres que tú les facilites.
Hacerte confesar tu pertenencia a una organización política, con lo que aseguran tu procesamiento.
Tú debes evitar reconocer cualquier hecho que pueda comprometerte a ti y a tus compañeros. No reconoces a nadie, ni das nombres de nadie.

- Los medios de la policía son numerosos...
Tanteo:
Si es la primera vez que pasas por comisaría y no saben gran cosa de ti, su primer objetivo es averiguar en qué terreno te mueves, a partir de los temas que te interesen más. Para que te abras, tratan de inspirar confianza. Se interesan por tus circunstancias personales. Si eres católico, dirán que ellos también lo son. Si obrero, son hijos de obreros y comprenden la lucha obrera, a través de la CNS, claro. Empiezan a hablar y hablar sobre política. Te cuentan barbaridades sobre la Guerra Civil española, Rusia, China, los curas progresistas, el comunismo y el catalanismo, etc., haciéndote intervenir en la conversación, observando tus reacciones.
A mitad de este amical diálogo, entrará uno que preguntará: "¿Qué tal es éste?" La respuesta es que eres más bueno que el pan. Incluso te ofrecerán cigarrillos, y puede que café o bebidas, para prolongar el clima de afabilidad, sobre todo si eres comunicativo.
Ten cuidado en no defender tus auténticos puntos de vista, con las auténticas razones. No les expliques uno de hadas, porque no colará; pero puedes mostrarte partidario de un régimen más liberal y avanzado que éste, donde los obreros puedan vivir bien, etc. Procura alargar esta charla, porque es tiempo que vas ganando. Habla tranquilo y pensando lo que dices, para mantenerte siempre en guardia y no querer convencer de tus ideas a la misma policía, como lo intentaron algunos militantes, tan fanáticos como estúpidos, de un grupo visionario en vías de extinción.
Vigila lo que dices, pero vigila también tus gestos, tu mirada, el tono de vvoz, la expresión de tu rostro. No son grandes psicólogos, pero los hay que tienen 30 años de experiencia. Así que, parodiando el refrán, podríamos decir que: "Más sabe el policía por viejo que por policía".
El engaño:
Es el más normal, y acompaña a cualquier tipo de interrogatorio. "Lo sabemos todo". "Los demás ya lo han reconocido". "Tenemos a Fulanito que nos lo ha dicho todo". Hasta pueden enseñarte declaraciones, falsas o ciertas, no lo sabes; atan detalles que conocen. "Tal día a tal hora, con Fulano, vestido de tal manera." Los detalles los atan bien, con su experiencia e imaginación. A veces aciertan. Otras hacen el ridículo.
No debes creerte nada de lo que digan. Aunque fuese cierto, niega hasta la evidencia. Déjales hablar. Si te presentan una foto tuya, niega que eres tal. No sabes nada de nada, pero sin chulerías. Mantén la expresión asustada -no te costará-, desconcertado por tu detención.
La rueda de preguntas:
Varios policías a tu alrededor te empiezan a preguntar con rapidez, sin dejarte tiempo para responder. De repente introducen la pregunta clave. Si les miras a la cara y han dado en el clavo, no podrás evitar que las pupilas se te achiquen, por la emoción. Ya te han cazado.
No les mires a los ojos. Quéjate de no poder responder a las preguntas, a causa de la rapidez con que las formulan. Tómate el tiempo que necesites para reflexionar, aunque la pregunta sea sencilla, porque cuando titubees ante la complicada, te descubrirás.
El bueno y el malo: En un momento dado arreciarán las preguntas, los gritos, etc., o quizá hayan empezado a golpearte. Entonces entrará uno (generalmente de aspecto agradable) que expulsará a los violentos y se acercará a ti, te ofrecerá cigarrillos y te dirá, en tono afectuoso, que tiene un hijo como tú, que comprende tu situación, que quiere ayudarte. Te dirá que estos "tíos" son muy brutos y capaces de despedazarte, que el caso les pertenece, pero que si dices alguna "cosilla", él puede conseguir que te dejen en paz.
Esta táctica, que con sus variantes, se emplea en los tres tipos de interrogatorio, es de una efectividad sorprendente.
No dejes traslucir al "bueno" que desconfías de él, pero no prolongues el juego; es peligroso. Si te fías de su mediación y dices alguna "cosilla", es cuando empezarán a apretarte, pues verán que te pueden sacar cosas.
El careo:
- Si otro ha hablado algo sobre ti o te ha mezclado en algo, te lo pondrán delante, después de que tú hayas negado todo lo que el otro ha afirmado, sin tú saberlo. Es uno de los goces máximos de los policías. A las preguntas de la policía, repetirá lo que ya había dicho y no se atreverá ni a mirarte. Si tú te mantienes firme, es posible que cobre ánimos, hará sus afirmaciones con menos fuerza y hasta es posible que se retracte.
Al presentártelo, de repente observarán vuestras reacciones, si os saludáis, si se os escapa algún gesto. A lo mejor os dejan solos en el despacho, como por descuido. Os están observando y escuchando, por mirillas secretas. Ni un gesto, ni una palabra entre vosotros. Si el otro está realmente hundido y te pide perdón, lo envías al cuerno y le acusas, con gran indignación, de quererte meter en un lío.
Tu actitud debe ser en todo momento la de negar lo que dice. Es un hijo de puta que te está liando. No es cierto lo que dice, ni siquiera lo conoces.
Las amenazas...
Son de diversos tipos.
Si creen que eres fácilmente asustadizo, empezarán a interrogarte con la pistola encima de la mesa; te dirán que te has metido en un buen lío, del que te va a ser muy difícil salir, a menos que colabores. Si este sistema "suave" no da resultado, se pasa a los insultos y amenazas gritadas a cinco centímetros de tu cara.
Un sistema muy empleado y teatral es el siguiente: en el momento en que están perdiendo la paciencia, porque ven que no dices nada, entrará bruscamente uno (de aspecto fiero) que gritará: "¡Dejádmelo a mí! ¡Yo sé cómo tratarlo! ¡Lo cojo y le hago esto y lo otro y veréis cómo canta!" A este individuo, los interrogadores lo sacarán, fingiendo grandes esfuerzos, y diciendo cosas cornos "Luego, Fulano, luego; sólo si no dice nada, ¿eh?" El otro se marcha sacando espuma por la boca, y los que se quedan comentan entre sí, "disimuladamente" lo que le pasó al último que este Fulano cogió por su cuenta. Dirigiéndose al interrogado le explican que hay policías de todas clases, que la declaración tiene que salir, y que si se obstina no podrán contener por más tiempo a Fulano. Es posible que éste intervenga varías veces, e incluso que llegue a golpear algo, "en plan de muestra", al interrogado.
A veces te entrarán ganas de reírte, Si lo haces estás perdido. Hazte el asustado y di que si supieses algo ya lo dirías.
Si te coge Fulano entras en el segundo tipo de interrogatorio.
Las amenazas sobre tus familiares suelen ser efectivas, si no estás preparado.
Si alguien de tu familia está o ha estado fichado, te amenazarán con ir a buscarlo y golpearle delante tuyo. También pueden amenazarte con hacerle esto o aquello a tu mujer o hermana.
No te asustes, porque no lo harán. Antes que eso, pasarás tú a los grados 2º y 3º de interrogatorio.
Amenazas a las compañeras militantes:
Si eres mujer, estás más expuesta a los insultos y amenazas groseras, sobre lo que harán contigo, etc. Se burlan de tu físico, de tu vestido. Te encuentras entre hombres hostiles, que pueden martirizar tus oídos con ba [...]
Lo mejor es seguirles la corriente. En efecto, tú lo que querías era "pescar" novio. Tu mejor defensa es hacerte la tonta, la frívola, la engañada, la despistada, pero sin soltar ningún dato de interés. En cualquier caso, sigue las normas generales.
(En Anexo transcribimos, por su interés, una hoja policopiada que no lleva firma, explicando las torturas infringidas a María Aránzazu Arruti, una de las mujeres acusadas en el proceso de Burgos.)
Los golpes (2º grado):
La policía, en comisaría, puede hacerlo todo, esa es la verdad. Si eres un manifestante, un asambleísta, un octavillero, un hombre de base, la cosa no pasará, como máximo, de unos golpes duros y repetidos, pero ya no eres un niño. Si están convencidos de que eres un dirigente, es muy fácil que lleguen hasta la tortura. Pero siempre empezarán por los "métodos manuales".
Un método muy empleado en el que la violencia física se combina con la moral, es el conocido con el nombre de "la rueda". Te introducen en un despacho en el que hay 6, 8, 10 o más policías de la Brigada Social. Te dejan en el centro y te empiezan a llover los golpes y las patadas. Te pasan del uno al otro a puñetazos, a empujones, al tiempo que te insultan y te increpan.
Los golpes efectuados con las manos pueden revestir múltiples modalidades. Saben cómo golpear en los lugares más sensibles, y sin dejar huellas delatoras. A veces se acompañan de porras.
Otro sistema que emplean es el llamado "la estatua". Consiste en dejarte de pie, sin apoyarte ni moverte, durante 24, 36, 48 horas, o hasta que te caigas, levantándote entonces a puntapiés. Se te hinchan las piernas y te recorre un hormigueo por la columna vertebral. Pero, por lento y poco "convincente" no lo utilizan mucho.
La violencia se convierte en tortura cuando es sistemáticamente empleada, científicamente. Es lo que se llama "el tercer grado". Pueden empezar por colgarte desnudo, por las muñecas o por los pies, de las cañerías de la calefacción, para golpearte a placer. De ahí en adelante, los medios son muy variados y serían largos de explicar (l).
Pretenden que pierdas la dignidad, que te doblegues. Nunca has sido tratado con tanta violencia, con tanto desprecio.
El tiempo más angustioso es él que pasas en la celda, entre paliza y posible paliza. Es entonces cuando tienes que fortalecerte. Debes de reafirmarte en la causa por la que estás luchando. Es una causa justa que se enfrenta a todo un aparato represivo, en cuyas manos estás ahora. Es un riesgo que conocías. Piensa en la importancia de lo que está en juego, que muchos han pasado por estos trances y han salido airosos, que está en tus manos que el movimiento obrero sufra un serio descalabro o salga fortalecido, por tu ejemplo y tu silencio; piensa que cientos de trabajadores están pendientes de ti y de tu actitud.
Los primeros golpes te duelen; después, ya no. No quieren matarte. Si no hablas los fatigas, los cansas, los vences (2).

- La declaración
Cuando consideren que ya has dicho todo lo que sabías, o piensen que ya no sacarán nada más de ti, o se les acaben las 72 horas, redactan tu declaración, que te presentan luego para que la firmes.
Léela atentamente antes de firmarla. Si no estás de acuerdo con algo de lo que pone, no la firmes, mientras no lo hayan rectificado.
Ves con cuidado con los términos y las frases ambiguas o poco claras, pues tratarán de liarte al máximo. Aquí también hay que tener en cuenta lo dicho sobre las Actas del registro domiciliario. Si tú dices que la declaración no es exacta y no la firmas, ellos te dirán que es igual, que no tiene importancia, que luego la rectificarás ante el juez, que se tarda mucho tiempo en hacer una nueva, etc.; no hagas caso y niégate a firmar, aunque te peguen o amenacen. Te puedes jugar meses de cárcel.

- En el Palacio de Justicia
De la Jefatura de Policía se pasa al Palacio de
Justicia. Si tus familiares o amigos se han preocupado, te espera allí un abogado. No es conveniente que compañeros de militancia vayan a esperarte, ni que digas cosas comprometedoras en voz alta. No relajes la atención, En los casos importantes, la policía suele estar rondando, a ver lo que "pesca".
Al abogado de confianza puedes informarle con toda sinceridad de tus declaraciones ante la policía, sin omitir nada, especialmente lo que haga referencia a otros militantes o a la seguridad de la organización, para pasar rápidamente el aviso oportuno. Sigue en todo momento las instrucciones del abogado, sobre todo si lo ves antes de la declaración ante el juez de guardia.
Si por cualquier circunstancia no estuviera allí tu abogado, ten en cuenta lo siguiente:
El trato en el Juzgado es totalmente correcto. En ese sentido puedes estar relajado, no hay nada que temer, ni violencias ni coacciones. Prestarás declaración ante el juez o ante un oficial, que te preguntará si te ratificas en tu declaración ante la policía.
Aprovecha este trámite para arreglar, en lo posible, tu declaración ante la policía, aunque te haya parecido perfecta. Vuelve a leerla con más calma. Niega lo que hayas podido reconocer, si es materia delictiva, pero ten en cuenta lo siguiente:
Un hecho aislado se puede negar rotundamente, asegurando que se ha firmado bajo coacción. Dos hechos también. Una historia coherente y bien construida ya es menos fácil. Pero si coincide además con la de otros, es pueril negarla toda, alegando coacción.
Si leyendo la declaración, con calma, ante el juez, te parece que una frase es ambigua, y se presta a un doble sentido, aclara cuál es el que tú pretendías darle cuando la pronunciaste.
Si los golpes han dejado marcas sobre ti, tienes derecho a pedir que un médico forense te reconozca y deje constancia de las señales halladas, en un informe escrito que se unirá a tu declaración. Se resisten a hacerlo, pero tú debes insistir y negarte incluso a firmar tu ratificación, mientras no hayas sido reconocido. Te será luego muy útil en el juicio, e incluso es posible que no llegues a él. Se han dado casos.


3. En la cárcel


- El período
Se llama así al lapso de 3 a 8 días en que el aislamiento del preso que llega a la cárcel es casi total. No se mueve de la celda, como no sea para los actos colectivos de higiene. Puede haber varios detenidos en la misma celda.
Son muchas las horas muertas. No te obsesiones pensando en tu familia o en tus fallos. Lee y estudia. Conversa con los demás y huye de los temas aflictivos. Acredítate como buen compañero. En la cárcel sigue la lucha. Prepárate y prepara a otros para que sean más eficaces a la salida.
- El patio
Concluido el período, la mayor parte del tiempo se pasa en el patio. Los contactos se amplían. Entras en relación con gente de todos los grupos políticos. No caigas en la discusión por la discusión, ni en el chafardeo más o menos político.
La prisión tiende a agudizar los defectos de las personas, los rasgos psicológicos peores. No te permitas la menor mezquindad egoísta, sigues militando. Vive pendiente de lo que está ocurriendo en el exterior (siempre se filtran noticias) y piensa que la cárcel no debe de ser el centro de atracción del movimiento obrero.
Prepárate física e intelectualmente para continuar la lucha activa, tan pronto como estás en libertad.


4. La libertad

Si en el Palacio de Justicia el juez no ha encontrado elementos para decretar tu prisión, te pondrán en libertad. Si pasas a la cárcel, te vendrá la libertad provisional al cabo de un tiempo, más o menos largo, según de qué se te acuse.
Una vez en libertad ten en cuenta que:
Aunque la policía no haya podido inculparte de gran cosa, no se da por vencida. Sigue sospechando de ti. Es seguro que durante unos días estarás vigilado. Controlarán tu teléfono, a qué horas llegas por la noche, a qué horas sales los sábados por la tarde y los domingos por la mañana. Controlarán qué gente va a visitarte inmediatamente después de tu puesta en libertad, etc.
 Extrema aún más, durante 15 días, las medidas de seguridad. Vigila sobre todo que no te sigan. No trasluzcas, en las apariencias, que sigues conspirando.
La solución de facilidad que algunos adoptan, de no hacer nada durante 15 días es una falsa solución. Hay que adoptar todas las precauciones que sean necesarias, pero no se puede dejar de funcionar.
- Conclusiones:
Todas estas normas no deben de leerse para informarse, o como quien lee una novela. Cada grupo, del tipo que sea, debe de aplicarlas, adaptándolas a su situación concreta. Y cada día se debe de dedicar un tiempo importante para comprobar que no se han olvidado, y que se van cumpliendo. Hay que prepararse ya para épocas represivas más duras, que vendrán si intensificamos nuestra acción. Que la Revolución no nos coja cagando...

(1) Sobre el "tercer grado" no hablaremos, por no tener experiencia de esos métodos, ya que en el estadio de la lucha, en estos momentos, no suele emplearse. En el País Vasco sí se han empleado, contra militantes de la ETA.
(2) En este sentido, el libro de Henri Alleg, La question, traducido al catalán por Nova Terra, con el título de Perqué hem vencut la tortura, es revelador de la capacidad de resistencia humana a la tortura física y psíquica, cuando está sostenida por una profunda convicción en la justicia de la causa por la que se lucha.



CAPITULO IV


LA CONTRA LA REPRESION


Las medidas de seguridad -imprescindibles desde que uno se inicia en la lucha contra la represión capitalista- no son, sin embargo, más que una mera defensa. En toda batalla, la defensa es necesaria y debe de estar bien asegurada antes de plantearse siquiera la perspectiva de atacar. Pero el que se limita a defenderse, está siempre en una situación de inferioridad, a merced del enemigo. En la lucha obrera, como en cualquier otra, sigue siendo cierto que la mejor defensa es el ataque.
- ¿Ataque contra qué, contra quién y cómo?
Si es cierto que estamos inmersos, queramos o no, en la lucha sin cuartel de una clase contra otra, es innegable que estamos sujetos, queramos o no, a una situación de violencia que nosotros no hemos empezado.
Por exagerado que pueda parecer en estos momentos, los trabajadores españoles estamos como en un campo de concentración inmenso, donde se nos permite hacer todo aquello que no ponga en peligro la supremacía de la clase dirigente. La represión es el nombre genérico que se da a todos aquellos medios que utiliza dicha clase para prevenir e impedir el que intentemos rebelarnos contra ella.
- Llevar la incertidumbre y el temor al campo enemigo
ESE ES EL OBJETIVO DE LA CONTRAREPRESION.
Si nos rebelamos, si empezamos a luchar contra la opresión, debemos tener muy en cuenta que no todo se va a quedar en medidas de seguridad. La dinámica misma de la lucha nos obligará a pasar a la acción. La inquietud que ahora sentimos los luchadores y nuestras familias, la falta de seguridad, el miedo constante a que nos suceda,"algo tenemos que trasladarlo al campo de los opresores. Tenemos que conseguir que se acabe la tranquila impunidad con la que ahora cometen los mayores crímenes. Que un patrono que asesina lentamente a cientos de familias obreras, viva en el temor constante de que en cualquier momento le puede suceder algo a él, a los suyos o a sus bienes. Que un chivato, que está traicionando a su clase, no pueda pasear tranquilo por su barrio, ni salir confiado por la mañana al trabajo. Que esos esbirros del capital -los policías-, que por dinero están dispuestos a torturar y asesinar obreros, vivan constantemente en estado de alerta, en perpetua tensión.
Así como hay diferentes niveles de lucha, a los cuales corresponden diferentes niveles de represión, existen también diferentes niveles de contrarrepresión.
Deben tenerse en cuenta, siempre, tres principios básicos:
lº Toda acción contrarrepresiva debe estar ligada a la lucha obrera, y ser una expresión de la misma.
2º Debe elegirse no sólo el momento, sino el tipo de acción o persona elegida para ser atacada; y todo ello, desde luego, con mucho cuidado.
3º No llevar a cabo ninguna acción contrarrepresiva si no se está en condiciones de afrontar la represión que seguirá.
Las razones son evidentes:
Una acción contrarrepresiva desligada de la lucha, no cuenta con el apoyo popular, y por ser una acción vanguardista, no es tampoco asimilada [...]
[...] número posible de trabajadores. No tiene el mismo sentido atacar un "jeep" de grises, que sólo salen para reprimir, que un "091", el cual, aun llevando policías dentro, realiza una serie de servicios ciudadanos. No es lo mismo atacar a un encargado-verdugo odiado, que a un esquirol miedoso y muerto de hambre.
La clase opresora y sus esbirros reaccionan con la brutalidad que da el miedo físico, cuando se sienten amenazados directamente. Hay que prever esta acción, y calcular, en la medida de lo posible, el "costo" de la acción prevista. Si va a suponer el desmantelamiento de la organización, el arresto de militantes de primera línea, y, en definitiva, un atraso en el desarrollo de la lucha, es evidente que las condiciones organizativas desaconsejan llevar a término la acción prevista.

- Normas prácticas
Es difícil dar normas muy concretas, a causa de la diversidad de actos posibles. En general, es preferible empezar por acciones sencillas, fácilmente realizables: "sustos" a encargados o a esquiroles distinguidos, cargarse su coche (si no está asegurado a todo riesgo), etc. Este tipo de acciones no deben de hacerlas nunca personas que puedan ser reconocidas por el interesado o sus amigos. Hay que llamar a gente de otra fábrica, con arrestos suficientes. Los de la empresa tienen que proporcionarles todos los datos sobre el mejor sitio y momento para hacerlo. Quienes van a realizar la acción vigilan el sitio a la hora indicada, durante un par de días, procurando no ser vistos, para observar si va solo o no, si suele haber mucha gente, por dónde se pueden escapar rápidamente, etc.
 Para acciones de mayor envergadura es mejor esperar a estar muy bre gado en este otro tipo de acciones.



ANEXO


En los periódicos hemos podido leer que María Aránzazu Arruti, una de las mujeres acusadas en el proceso de Burgos, sufre "desequilibrio psíquico", o sea, que está enferma mental.
¿Por qué puede haber enfermado de los nervios? La contestación la tuvimos ya en un documento editado por los trabajadores vascos hace dos años, cuando la ETA no era ni tan "peligrosa" ni tan conocida como ahora y su represión por la policía se desconocía fuera del País Vasco.
En ella se decía:
"TORTURAS APLICADAS A LAS MUJERES. Bilbao.
"Los interrogatorios eran precedidos por discos o grabaciones de gritos de angustia, de terror y de dolor físico. Estas grabaciones se alternaban con otras de carcajadas históricas, produciendo pánico, desconcierto y desequilibrio psíquico en las detenidas. La duración de los interrogatorios variaba de 1 a 5 horas, repitiéndose durante las 24, sin respetar día ni noche. Se sucedían interrogatorios individuales, con parejas de policías, o éstos haciendo un círculo e insultando, preguntando y empujando de un lado para otro. Y así durante la estancia en comisaría, que en muchos casos ha llegado a ser superior a 6 días.
"En la mayoría intervenían de 6 a 8 elementos de la Brigada Político Social (BPS), dirigidos por el Sr. Junquera, preguntando simultáneamente sobre motivos diversos y contradictorios. El vocabulario empleado era soez, con insultos humillantes, ultrajes a la dignidad femenina, amenazas de violación, conminaciones insultantes, buscando la coacción por todos los medios. Las jóvenes que han sufrido estas vejaciones oscilan entre los 18 y 28 años.
"Las torturas físicas consistían en hacerles andar de rodillas, apoyadas éstas en las muñecas esposadas, dando vueltas alrededor de una mesa, azuzadas para que continuaran sin descanso en esta postura dolorosa e inhumana. Les obligaron a andar en cuclillas durante horas, a sentarse desnudas en bancos de metal... Fueron golpeadas primero con toallas mojadas (para no dejar marcas) y luego con porras, con vergas, varillas, cañas astilladas y correas en muslos, espalda, piernas y manos, llegando a producir extensos hematomas. Recibieron bofetadas, patadas brutales, golpes en cuello, cabeza y genitales, sufriendo hemorragias de oídos, llagas en la boca, destrozos en la base de la lengua, heridas y úlceras genitales... Debido a los golpes y palizas se produjeron procesos febriles, manifestándose en infecciones de oídos, labios y boca.
"Varias de ellas sufrieron todo tipo de vejaciones de orden moral y físico. Por ejemplo, colocadas sobre una mesa boca arriba, colgando fuera de la mesa cabeza y piernas, sujetadas por las manos de varios policías, les era arrojada, en cantidad y con fuerza, agua sobre sus caras, ojos, oídos, nariz y boca, impidiendo, la respiración. Esta tortura, entre otras cosas, hace orinarse involuntariamente y su efecto humillante destroza moralmente.
"Fueron obligadas a soportar pesos de 15 kilos con los brazos en cruz, durante tiempo indefinido, y al caer rendidas eran forzadas a repetirlo. Teniendo las manos hinchadas, unas veces por los pesos y otras por la presión de las esposas, se les obligaba a levantar del suelo paquetes pesados atados con cuerdas finas, que les producían heridas abiertas en los dedos y palmas de la mano. La presión de las esposas era forzada, impidiendo la circulación de la sangre y dejando huellas, hematomas, hinchazón en las muñecas y brazos, teniendo que, en ocasiones' ser cortados con tenazas los anillos incrustados en la carne. [...]
[...] tercer día de no haber comido fue bruscamente sorprendida por la entrada de un policía que arrojándole un plato de legumbres, le dijo: "¡Hoy vas a comer, perra!" Trasladadas a la prisión provincial de Basauri, continuaron castigadas en celdas de incomunicación total, completando así un período comprendido entre los 18 y los 29 días. Dentro del reglamento carcelario, esta incomunicación impide toda relación humana o posesión de lo necesario para la higiene personal -jabón, cepillos, prendas íntimas-, obligándolas a permanecer con la ropa que vestían al ser detenidas. Todo este conjunto de medidas es fácil imaginar que produce cualquier tipo de destrozo físico o moral. Este relato y otros muchos similares provocarán una protesta popular; pero los medios de comunicación social saben silenciarlos de formas diferentes."
Este es el comportamiento de la policía española para con las mujeres. De esa policía dentro de la cual estaba, como "miembro distinguido", Melitón Manzanas, el cual tenía la saludable costumbre de recibir a quien iba a interrogar con una patada en los genitales.
Y esto no lo hace la "poli" sólo por culpa de Franco o del "fascismo", En Francia, Estados Unidos, Italia, etc., países "democráticos", también la policía tortura, detiene ilegalmente, incomunica, etc.
Y esto, ¿por qué?
Porque el capitalismo, para mantener su explotación sobre nosotros, los trabajadores, necesita de la REPRESIÓN y sus instrumentos: policías, Brigada Político Social, grises, civilones, policía militar, servicios de información militar... y, en último extremo, del Ejército (como en la guerra del 36).
 Si es una época en que nosotros, los obreros, no presionamos, los capitalistas pueden permitirse el lujo de que las leyes sean "democráticas", y la policía, "humanitaria". Pero si se ven en el menor peligro, no dudan en hacer todo tipo de salvajadas, aunque, a pesar de sus cuidados, podamos llegar a saberlas. ¡¡Y cómo no van a hacerlo si saben que todos los días, en las fábricas, en los campos, en las minas, en las empresas..., están quitando o cortando la vida de centenares de miles de obreros con accidentes y enfermedades profesionales, cadencias y ritmos que nos roban años de vida, excesos de trabajo que nos desequilibra mentalmente, salarios míseros que no permiten una buena alimentación de nuestros hijos!!
Todo eso lo saben y, sin embargo, siguen haciéndolo... Desde sus despachos, sus fiestas, sus clubs, sus tenis, sus yates, sus casas de campo, ¡qué no harán sus esbirros, sus asesinos a sueldo, su policía!
Por eso, COMPAÑERO, COMPAÑERA,
- Contra los juicios de Burgos, contra la represión, contra la policía política
- Contra la explotación a que nos someten los burgueses, CONTRA EL CAPITALISMO
- Para dar un nuevo paso hacia la DESTRUCCIÓN DE SU MUNDO, acercando así el día en que CONSTRUIREMOS EL NUESTRO, EL DE LOS TRABAJADORES, en el que nosotros mandaremos y no seremos explotados
¡UNE TU PROTESTA DE CUALQUIER TIPO A LA DEL RESTO DE TU CLASE:
LA CLASE OBRERA!



DOCUMENTO


El Sindicato vertical, órgano de control y represión de los trabajadores.


Uno de los medios principales que tiene el Estado español para controlar y reprimir a los trabajadores es la CNS, o Sindicato, creado por él, con una misión estricta mente policíaca. Como esto parece ser olvidado por quienes pretenden cambiar el Sindicato desde dentro, publicamos a continuación un documento del mayor interés.
Se trata de las conclusiones de una reunión de empresarios, pero no unos empresarios cualesquiera, sino directores de empresas tales como Cispalsa, Phillips, Harry-Walker, La Maquinista (el muy "demócrata" Duran Farrell), SEAT, Pegaso, etc., es decir, la flor y nata de nuestros explotadores.

GABINETE TÉCNICO-ECONÓMICO SISERO-METALÚRGICO
Sindicato Provincial del Metal
EXTREMOS DE MAYOR CONSIDERACIÓN EXPUESTOS AL DELEGADO PROVINCIAL DE SINDICATOS, POR LA REPRESENTACIÓN EMPRESARIAL DEL MAS ALTO NIVEL DEL SINDICATO DEL METAL DE BARCELONA:

CRITERIOS EXPUESTOS:
1º Las empresas se sienten en el deber de convencer a nuestro Gobierno para que actúe con mayor energía, con el fin de evitar la gestación fuera de las empresas de situaciones conflictivas, políticas, que una vez instaladas en el seno de las mismas, quedan disfrazadas de conflictos laborales planteados con gran habilidad.
La desvirtuación de los hechos reales, no puede enmascarar en modo alguno el verdadero fondo del problema, que intenta consolidar posiciones conflictivas laborales, abusando de la tolerancia de la autoridad al permitir falsas actividades "democráticas".
La seguridad y estabilidad de nuestro Régimen, no tienen porqué temer a organizaciones que únicamente están respaldadas por intereses internacionales de probada mala intención.
La empresa no puede actuar con mayor energía en su seno, y mucho menos en la calle, contra estas organizaciones subversivas.
2º La Autoridad debería actuar de una forma inmediata y tajante, fuera de la empresa, contra los individuos, "comandos" y grupos activistas que están gestando ininterrumpidamente situaciones conflictivas.
La actuación de la Autoridad dentro de las empresas debería ser únicamente en situaciones de emergencia, que se presenten como consecuencia de una imprevisión o circunstancias extraordinarias que sean necesarias cortar, en evitación de un mal mayor.
3º Las empresas no siempre conocen quienes son los activistas, pero pueden insinuar pistas e informaciones para que la autoridad pueda actuar e investigar actividades fuera de la empresa, lo cual en la actualidad no se efectúa con la suficiente energía para evitar lo de todos conocido.
La empresa no dispone de medios para realizar estas investigaciones, ni es esta su misión.
4º Los Jurados de Empresa, han de estar debidamente protegidos y revestidos de autoridad, para ser el verdadero instrumento de dialogo con la dirección de la Empresa. Los Jurados no debieran nunca ser alentados contra la Empresa por la Vicesecretaría de Ordenación Social, o Asesores Sociales Sindicales, que en ocasiones les orientan torcidamente hacia una posición más demagógica que no logra complacer a los activistas y en cambio crea una situación de confusionismo entre [...]
Trabajo, originan nuevos y mayores conflictos enrareciendo el ambiente social, al tener que rectificar las empresas decisiones obligadas para restablecer el orden y la disciplina.
6º Los despidos justificados, máximo en los casos que nos ocupan, deben ser siempre SIN INDEMNIZACIÓN, ya que de lo contrario se está creando el profesionalismo del conflicto social y de la indemnización.
7º Ante las próximas elecciones sindicales es necesario tomar las debidas precauciones para que al arroparse de una falsa democracia, los grupos de presión activista no se apoderen de una supuesta representatividad, tanto en la Organización Sindical como en las propias empresas.
8º Lo Social y lo Económico van indefectiblemente ligados. La prosperidad del país se mide por la de sus empresas. El excepticismo más absoluto ha invadido en estos momentos el ambiente de la dirección empresarial, que ha de dedicar su mayor actividad a la solución de situaciones conflictivas, desocupándose de su misión más importante, que es la de creación de riqueza.
9º Es indispensable adecuar un sistema para que las empresas no contraten a personal con antecedentes conflictivos y profesionalizados en estas actividades.
10º La situación actual de recesión con inflación, no es un ambiente favorable para resolver el equilibrio económico empresarial necesario para la obtención de beneficios, que faciliten el desarrollo, la inversión y la autofinanciación. En esta situación de excepticismo, tanto por el hecho social como por la situación eco nómica, difícilmente se pueden atender los propios compromisos sociales y los fiscales, por otra parte, cada día más exigentes.
11º Las medidas económicas tomadas por el gobierno para la reactivación, no resolverán el problema empresarial con la rapidez que las circunstancias requieren. El problema ha llegado a demasiada profundidad para responder a unas medidas evidentemente tímidas.
La mejor medida de reactivación es la confianza.
El ambiente enrarecido en demasía no se disipa.
12º Es de precisión absoluta una actuación política y económica más agresiva que garantice el libre ejercicio empresarial, la total_ tranquilidad socio-económica y la sana esperanza en el futuro del país, con estabilidad pero con gran incisión.

En este documento aparece claramente:
- Quién dirige la represión y con qué fines
- Quién da las órdenes a la Organización Sindical, y qué papel corresponde jugar a ésta.
- El interés, muy significativo, que tienen los patronos por que existan unos Jurados y enlaces representativos ("protegidos y revestidos de autoridad"), dejando al Sindicato la misión de controlarlos y orientarlos en el sentido de una colaboración eficaz ("instrumentos de diálogo con la dirección de la Empresa")
- Que tomarán las "debidas precauciones" para que en las próximas elecciones no salgan elegidas personas que no sean muy de su agrado.
- El daño que las huelgas incontroladas les están causando, hasta el punto de que sin el recurso de la policía ya no se sienten con seguridad en sus propias empresas, aparte de "dedicar su mayor actividad a la resolución de situaciones conflictivas", en vez de dedicarse a embolsarse más dividendos.
Es decir, que los patronos ven la solución de sus males en:
- Aumento de la represión policial, ayudando con información proporcionada por ellos mismos (Puntos 1º, 2º y 3º).
- Supresión de la Magistratura del Trabajo (Punto 5º) u orientación de sus resoluciones en favor de la Empresa
- Creación de listas negras (Punto 9º)
- Reforzamiento de la institución de los Jurados y enlaces de empresa (Puntos 4º y 7º)
Esta necesidad que tienen los patronos de los Jurados y enlaces tiene su explicación:
- Si repasamos las huelgas más importantes habidas estos últimos años, observamos una constante: la dimisión obligada o voluntaria de los enlaces y jurados, y su substitución por una comisión elegida por los trabajadores, reunidos en asamblea.
Así ocurrió en Laminados de Bandas (Echevarri), en Blansol, en Orbegozo, en AEG en La Maquinista (tanto en 1970 como actualmente), en EATON y recientemente en Harry-Walker.
Donde los trabajadores no han tenido fuerza suficiente para forzar esta dimisión, como en SEAT y Pegaso, el Jurado continúa siendo el más fiel aliado de la Dirección, actuando como pantalla entre los trabajadores y ella, para frenar la lucha, cumpliendo funciones de chivatos y provocadores, haciendo méritos para cuando a cabe su mandato. La empresa sabrá luego recompensarlos con buenos enchufes.
- En las empresas pequeñas, a menos de contar con un gran apoyo y control, por los trabajadores del taller, los enlaces están a merced de las maniobras integradoras de la empresa.
El número de trabajadores honrados elegidos enlaces en 1966, que han acabado vendiéndose al patrono, ya no se cuentan. El de los despedidos por no venderse, ascendía entre 1966 y 1968 a 1.800, sin contar los talleres pequeños, de los que no hay datos recogidos.
- Se sabe que la policía tiene una ficha completa de los enlaces y jurados, rellenada a través del Sindicato con las informaciones proporcionadas por la empresa, según su mayor o menor capacidad de "cooperación". Así se facilita la represión de la policía, en caso de conflicto.
La contra-represión sindical consiste en boicotear y hacer el vacío al órgano represivo, para que quede bien claro de parte de quien están los que frecuentan el Sindicato de la Vía Layetana (en Barcelona), con la pretensión de representarnos.
- El trabajador que después de leer este documento piense todavía en presentarse en las próximas elecciones sindicales, o tiene vocación de mártir o quiere traicionar a su clase, negociando a espaldas de esta con sus verdugos. Está ya claro que no le van a dejar otra alternativa.
Pero los trabajadores no tenemos necesidad de mártires, sino de luchadores, eficaces. En cuanto a los traidores, sabremos darles su merecido.
Se acabó la tranquila impunidad de los traidores. 0 se está con los patronos y su sindicato, o se está con los trabajadores y su organización de clase.

Barcelona, marzo 1971



SUMARIO


CAPITULO I. DEVOLUCIÓN Y REPRESIÓN
1.- La lucha de clases .............................................. 1
2.- No hay que dejarse sorprender.................................... 1
3.- El problema de la ilegalidad..................................... 1
CAPITULO II. LA POLICÍA POLÍTICO-SOCIAL Y SUS METODOS................ 3
1.- Objetivos ....................................................... 3
2.- Los policías profesionales....................................... 3
3.- Los chivatos o provocadores...................................... 4
4.- La provocación, arma de dos filos................................ 7
5.- La provocación y la calumnia..................................... 8
5.- No se para un torrente desbordado con barreras de policías....... 9
CAPITULO III. NORMAS PRACTICAS DE ACTUACIÓN......................... 10
1.- Medidas de seguridad............................................ 10
- El seguimiento.................................................... 10
- El teléfono....................................................... 11
- Correspondencia................................................... 11
- Direcciones y notas............................................... 12
- En casa........................................................... 12
- Registros......................................................... 12
- En las reuniones.................................................. 13
- En las acciones................................................... 14
- Conducta general.................................................. 14
- Entre camaradas................................................... 14
2.- La detención y el interrogatorio................................ 15
- En el Palacio de Justicia......................................... 20
3.- En la cárcel.................................................... 20
4.- La libertad..................................................... 21
- Conclusiones...................................................... 21
CAPITULO IV. LA CONTRA-REPRESIÓN.................................... 22
ANEXO. OPRESIÓN Y VIOLENCIA SOBRE LOS TRABAJADORES.................. 24
DOCUMENTO. EL SINDICQTO VERTICAL, ÓRGANO DE CONTROL Y REPRESIÓN DE LOS TRABAJADORES (Conclusiones de una reunión de empresarios)................ 25


En los primeros 45 días de este año, 37 obreros han sido encarcelados, y 152 despedidos, solo en Barcelona ciudad.
Motivo: haber luchado en sus empresas por las justas aspiraciones de la clase obrera.
La creciente carestía de la vida, los bajos salarios, las pésimas condiciones
de trabajo, el paro; ponen al desnudo la explotación capitalista, que no puede disimularse tras fallidos planes de desarrollo. La única "salida" al capitalismo sigue siendo la fuerza, la represión cada vez mas duramente empleada.
Por eso, es urgente que los trabajadores conozcamos los mecanismos de la represión, para saber prevenirla (medidas de seguridad) y poder combatirla (la
contra-represión).
Exceptuando lo que esta sacado del libro de Victor Serge, la fuente de este trabajo es la experiencia personal que unos cuantos obreros hemos creído oportuno publicar, a la intención sobre todo de aquellos obreros que se inician a la lucha de clases, dentro y fuera de sus lugares de trabajo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario