viernes, 4 de diciembre de 2015

Mayo junio de 1968

Mayo junio de 1968
por Frank Mintz.

Para comprender el movimiento de Mayo de 1968, es preciso tener en cuenta que el pensamiento anarquista estaba prácticamente amordazado por un frente único de la derecha y de la izquierda a favor de la guerra colonial en Argelia, presunto territorio francés. El PC dejaba pasar algunas críticas pero no sólo se oponía terminantemente a apoyar los argelinos insurrectos y a sabotear las industrias militares y el ejército, sino que votaban los aumentos presupuestarios para la guerra y ganarla.
El fin de la guerra y el reconocimiento de la independencia de Argelia en 1962 profundizaron la oposición al PC entre muchos izquierdistas. Éste mantenía su presión sobre el sindicato CGT y muchos trabajadores a través de enchufes que otorgaba en numerosos municipios, tanto a intelectuales como a ex obreros convertidos en empleados municipales, eventualmente especialistas de la seguridad en las manifestaciones públicas.
Los grupos trotskistas tenían muchas dificultades para difundir su propaganda en las fábricas. Los anarquistas estaban en la misma situación y además sufrían las recaídas de discrepancias y errores desde el fin de la guerra mundial.
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El periodo 1944-1954 representó un auge indudable con el relanzamiento de la federación anarquista (FA) que llegó a sacar su semanario a 50.000 ejemplares y el movimiento anarcosindicalista español en exilio con unos 25.000 afiliados.
Las dos cifras son un brillo ilusorio porque casi no había relación entre las dos organizaciones que apuntaban a dos objetivos diferentes. La FA tenía una cantera de jóvenes procedentes de la lucha anti nazi y debía reconstituir una organización poderosa. El Movimiento Libertario Español (MLE) pretendía reconquistar sus fuerzas en la misma España a través de la lucha antifranquista y la caída próxima del régimen. Por eso, el MLE en Francia tuvo una actitud prudente para mantener lazos establecidos durante la lucha anti nazi con gente que estaban en el poder y aprovechar una tolerancia suya para una mejor preparación de la lucha antifranquista. La CNT española cumplió su propósito, quedando ajena al movimiento social francés y con una visión tan miope que cayó en un antifranquismo cada vez más fofo a partir de fines de los 1950, hasta el extremo de que los antifranquistas más destacados estaban o fuera o expulsados: el guerrillero Francisco Sabater, organizadores de una campaña contra el turismo como Juan García Oliver, Cipriano Mera, Octavio Alberola, el historiador de la CNT José Peirats.
Dentro de la FA pronto chocaron dos tendencias: actuar dentro del movimiento social, asesorar al movimiento social. Un detalle puede explicar la diferencia. A principios de los 1950 el puerto de Marsella (el más importante de Francia) estaba paralizado por una huelga de estibadores de la CGT copada por el PC. Parte de los estibadores intuían que CGT no les iba a apoyar hasta el final del conflicto y tenían contacto con un grupo anarquista local de la FA. Este grupo pidió ayuda a la FA que mandó un compañero experimentado a dar una charla. Vino uno de los tres hermanos Lapeyre peluqueros y famosos luchadores de los años 30. Empezó a hablar el compañero ante unos 50 estibadores sobre un tema que le pareció adecuado a la lucha, o sea la vasectomía (operación aún hoy prohibida en la mayoría de los países que consiste en cortar el paso del semen al pene y garantizar la imposibilidad de embarazo). La sala se vació de casi todos los asistentes al cabo de un cuarto de hora, pero quedaron cinco estibadores.
Este compañero tenía una visión paternalista de los trabajadores de su propio país: gente propensa a relaciones sexuales incesantes, con un montón de niños, lo que frenaba su toma de conciencia. Pensó ingenuamente ayudar, silenciando que la operación de marras provocaba cortes musculares que aniquilaban la erección del pene. Parece que no le vino en la mente proponer condones, acción directa contra la patronal y revolución social como lo que realizaron los cenetistas españoles en 1936-1939.
Tales actitudes iban acompañadas de juicios sobre el colonialismo opuestos a las luchas de los movimientos de liberación nacional, como cuna de nuevos Estados casi tan explotadores como el yugo de la metrópoli. Bajo la pluma de anarquistas residentes en países no coloniales como México o Suecia, era aceptable, pero que los firmaran André Prudhommeaux y otros famosos militantes de la FA, con un total desprecio y aparente desconocimiento del acervo de Bakunin, Malatesta y Kropotkin sobre las luchas nacionales, en la Francia que mandaba ejércitos (con un número aplastante de oficiales formados en la lucha anti nazi) para seguir imponiendo la esclavitud, era intolerable, una traición al anarquismo y a cualquier dogma humano.
Evidentemente la ruptura era inevitable y se hizo en nombre del comunismo libertario, en pro de la lucha de clase y de la lucha anti colonial, el tercer frente, el de la revolución en oposición al capitalismo y al marxismo leninismo. Se creó la FCL, Federación Comunista Libertaria que arrancó con la mayoría de los afiliados de la ex FA. Desgraciadamente este proceso se hacía bajo la batuta de un manipulador brillante, ignorante de la rotación de las tareas, Georges Fontenis, fundador de un grupo secreto, la OPB - Organización Pensamiento Batalla (1) - encargado de orientar y depurar la federación.
Dicha tentativa fue atacada por dentro y por fuera, y acabó de modo ridículo en un partido que se presentó en elecciones en París en un barrio estudiantil (los distritos operarios estaban a favor de del PC) con un pésimo resultado y una intentona de lucha clandestina, tan débil como en las elecciones, y la pérdida de millares de simpatizantes que se alejaron. Y Fontenis desapareció de los medios libertarios para reaparecer tras el 1968 y criticar cualquier oposición a su pasado oscuro y masón.
El doble ataque venía de dos corrientes antagónicas.
La externa, denunciaba la bolchevización evidente de la FCL y de todas sus posturas, es la que permanece en la FA, teorizada por Sebastián Faure con su texto La Síntesis de 1927 para responder a la plataforma de Makhno y Archinov. Se trata de la convivencia de tres tendencias el anarco-individualismo, el anarcocomunismo y el anarcosindicalismo, una absurda visión que pretende unir enemigos de la lucha de clase (a menudo masones y muy vinculados a corrientes reformistas) con partidarios de la revolución social. Desde la adopción de este concepto la FA pasa casi todos los cinco años por una escisión importante, inevitable dada la base inestable y confusa.
La interna, oponiéndose a las desviaciones politiqueras, defendía las posiciones ideológicas del comunismo libertario y terminó por agruparse en torno a la revista Noir & Rouge (NR), que vino a reagrupar militantes que habían dejado la FCL antes de la debacle .
Una tercera corriente existía, fuertemente debilitada, la del anarcosindicalismo de la CNT -Confederación Nacional del Trabajo - creada en 1946 a pesar de la FA y de la CNT española en exilio en Francia (que veían la CNT de Francia como un grupo rival y divisionista por una parte, una posible dispersión de las fuerzas de los españoles cenetistas refugiados en Francia). Después de un auge y une decena de millares de afiliados, una base en sindicatos de la construcción, la CNT se debilitó y vegetó.
Desde 1961 en adelante, FA y NR representaban los dos únicos polos capaces de regenerar el movimiento anarquista francés, a partir de análisis contradictorios. Un amasijo sintesista fundamentalmente crítico y negador de las acciones prácticas con “ reformistas ” (de hecho, con toda la gente) por una parte, la lucha de clase y la lucha anticolonialista, el tercer frente del otro, con acuerdos sobre puntos precisos en la práctica. Concretamente, el Monde Libertaire solía dar, como actualmente, crónicas sin profundidad, priorizando la parte literaria y artística. NR abordaba con datos numerosos la revolución cubana, la autogestión yugoslava, el individualismo, las elecciones, la revolución española, apoyándose en análisis actualizados y juicios firmes, pero no apasionados.
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En 1967, la FA expulsó a una serie de grupos activos que eran mayoritarios mediante un secretariado cuya existencia era desconocida (una suerte de OPB a lo Fontenis). Naturalmente se aglutinaron a NR y en especial un grupo de estudiantes - una quincena - de Nanterre (nueva universidad al norte de París) que llevaban luchas concretas, en igualdad de decisiones con izquierdistas de otras tendencias. Este grupo variopinto de izquierdistas (anarquistas, trotsquistas de la tendencia LCR, maoístas) lucharon por la expulsión de la universidad de los elementos de la ultra derecha y dieron fotos de policías infiltrados en la facultad ; el libre acceso a los pabellones universitarios de chicas y chicos de día y de noche, con una defensa de la libertad sexual y del análisis de la jerarquía social a través del patriarcado a la luz de Wilhem Reich ; la denuncia del sistema universitario incapaz de formar adecuadamente y con la investigación supeditada a las empresas militares y empresariales.
Esta práctica y estos análisis pasaron a los grupos anarquistas de provincias. ¿Qué eran estas ideas?
Se trataba de una síntesis de los rasgos sociales de Bakunin y de los experimentos libertarios en Ucrania y durante la revolución española (poder de la base de los trabajadores reunidos en asamblea general, autogestión revolucionaria, revocación inmediata por la asamblea - de ser necesario - de los responsables y rotación de los militantes con una función importante, rechazo de las direcciones políticas, incluidas las anarquistas), con aportes de los situacionistas, de W. Reich, Marcuse, un poco de Majaysky (pero prácticamente nada de Buber, Erich Fromm, Sartre y Camus), así como de los movimientos estudiantiles norteamericano y alemán Y la aplicación práctica era la lucha sobre objetivos precisos con otras tendencias de la izquierda, pero manteniendo la especificidad, para denunciar la explotación capitalista bajo forma de la fétichización de la mercancía y del cretinismo de la vida propuesta por el sistema capitalista. En mayo surgió la fórmula: “ métro, boulot, dodo ” (transporte, trabajo, descanso), o sea nada para sí mismo, nada para liberarse y libertar a los demás.
Un grupo de estudiantes libertarios, trotskistas y sin etiquetas, formó el movimiento del 22 de marzo (fecha de 1969 de una ocupación de la dirección de la universidad de Nanterre) lanzó este volante cuando ya los disturbios eran fuertes, el 4 de mayo :
Estamos luchando [...] PORQUE NOS NEGAMOS A CONVERTIRNOS : En profesores al servicio de la selectividad en la enseñanza con los hijos de la clase obrera que serán los que paguen los platos rotos ; En sociólogos fabricantes de esloganes para las campañas electorales gubernamentales ; En psicólogos encargados de hacer “funcionar” los “equipos de trabajadores” según los intereses de los amos ; En científicos cuyo trabajo de investigación se utilizará de acuerdo a los intereses exclusivos de la economía del provecho; RECHAZAMOS este porvenir de “perros de guarda” (2). RECHAZAMOS las clases que enseñan a serlo. RECHAZAMOS los exámenes y los títulos que premian a quienes aceptaron entrar en el sistema. RECHAZAMOS ser reclutados por esas mafias. RECHAZAMOS MEJORAR LA UNIVERSIDAD BURGUESA. QUEREMOS TRANSFORMARLA RADICALMENTE para que, en adelante, forme intelectuales que luchen al lado de los trabajadores y no en contra de los mismos. (3)
La amenaza de expulsión de la enseñanza universitaria de tres estudiantes, de los cuales dos eran de sociología y miembros de NR, Gaby Cohn-Bendit y Jean-Pierre Duteuil, provocó una fuerte oposición espontánea en el barrio latino de París donde la administración universitaria tenía que reunirse y sentenciar.
La policía intervino con fuerza y los estudiantes resistieron; nuevas manifestaciones provocaron más violencia, se levantaron barricadas, hasta una resistencia de toda una noche y la ocupación de la Sorbona a partir del 13 de mayo de 1968. Los periodistas y los medios de comunicación se apiñaron para saber de boca de los actores que significaba esta insólita rebelión y se hacían involuntariamente aliados de un desvelamiento de la explotación social y del tedio, del impás, de la falta de felicidad de esta y de la necesidad de un cambio social autogestionados desde la base.
Pararon fábricas y empresas sin pliego de reivindicaciones, por desgana de los empleados. Se multiplicaron grafitos de desahogo, aparecieron posturas feministas en la vida diaria, el mundo de los periodistas, del cine, del teatro, de los pensadores fue alborotado durante años.
Los sindicatos despistados por la nueva palabra “autogestión” que ignoraban sacaron reivindicaciones laborales banales y el paro laboral afectó a unos diez once millones de asalariados, en plena discusión a favor o en contra de los estudiantes. Transporte correos, parte de la prensa, de los programas de radio y de televisión, los partidos de fútbol estaban interrumpidos. Tanto la derecha como el partido comunista sacaban el argumento chovinista del peligro de estudiantes que creaban desórdenes, con uno de los líderes judío de nacionalidad alemana. Al eslogan de Cohn-Bendit a Dachau (campo de exterminio nazi] se opuso la respuesta estudiantil “Todos somos judíos alemanes”.
En resumen, un país de unos 42 millones de habitantes tuvo que chocar con ideas nuevas que cuestionaban el sentido de la vida y del trabajo, durante semanas con una huelga descomunal, casi sin medios de comunicaciones para bombardear los espíritus.
La acción y la toma de decisiones colectivas se introdujo como nueva práctica, con comités de barrio, con estudiantes politizados (sobre todo de la LCR) y sin etiqueta precisa, fuera de los aparatchiks (personas asalariadas por grupos políticos). Era en paralelo la negativa del monopolio del saber para los dirigentes y de la separación entre vida militante y vida individual.
La adecuación del militantismo à la vida personal, el rechazo del corte entre lo personal y el ideal social que se pretende defender fueron simultáneamente un aporte y un redescubrimiento. De hecho, se trataba tan sólo de la cultura obrera que Bakunin, luego el sindicalismo revolucionario francés proponían: una emancipación de los oprimidos en todos los ámbitos que las Bolsas del Trabajo se esforzaban en transmitir, que los ateneos obreros y la CNT de España aplicaban con nombres opuestos al calendario judeocristiano (Aurora, Libertad, Acracio, Germinal, Helios, etc., la educación racionalista de Francisco Ferrer Guardia, la medicina natural, el esperanto, el sindicalismo con la revolución como meta.
Otras dimensiones surgen en la Francia de 1968 y en primer lugar el rechazo de la cultura de izquierda del Partido propia a socialistas, comunistas y radicales o masones, una hipocresía de grupo mesiánico autoproclamado cuyas costumbres eran del todo de derecha, inclusive xenófobas y aristocráticas. Luego había el respeto de las decisiones tomadas por la base y los desprecios de los chanchullos y manipulaciones políticos, una suerte de percepción de los análisis de Majaysky (4) (cuya publicación posterior por Skirda en una editorial de sensibilidad cristiana fue y sigue siendo rápidamente marginalizada por la inteligentsia francesa).
Esta riqueza ha sido portadora para varias generaciones : la de los adolescentes en 68, la de los hijos de los militantes del 68, incluso sus nietos. Fue también tremendamente falsificada por los políticos que se enseñorearon de un vocabulario “ base, control de los dirigentes ” para seguir con su populismo, mafiosismo y dedocracia. Sirvió a no pocos jesuitas y tartufos para justificar su individualismo y rechazo de cualquier compromiso político serio, bajo el pretexto de soslayar la recuperación politiquera. Algunas veces compañeros sinceros adoptaban el mismo análisis, aislándose de las luchas y éstas acaban por ahogarse en la indiferencia. Las ideas de Antón Pannekoek y del consejismo se imbricaban en ese esquema con la negativa casi religiosa del sindicalismo y un llamamiento milagrosa a la espontaneidad obrera.
Dos últimas dimensiones se atrajeron y repelieron a sí mismas : la enseñanza y el consumismo (estimulados por un auge indiscutible de la economía del Mercado Común y el saqueo del Tercer Mundo) . El autoritarismo y el psitacismo (memorización sin reflexión) fueron apartados y arrinconados para volver solapadamente bajo forma de dossiés, trabajo de grupo, evolución personalizada, etc. La generalización de las compras a crédito y el desarrollo de los supermercados en todas las regiones trajo una mayor sacralización de la mercancía. “ Cambiar la vida ahora mismo, darse placer ” se han convertido ya en formules banales de campañas publicitarias.
Como última observación, se puede notar que la capacidad de escucha de las masas y la acción de masa son la clave de mayo de 68. Existió una atracción por la lucha armada, como la de los marxistas leninistas en Alemania, España e Italia, con el grupo Action Directa a partir de 1978 hasta la detención de sus integrantes en 1987, pero quedó marginalizado y sin apoyo ni comprensión de parte de la mayoría de la izquierda, y aún menos entre los asalariados.
Mayo de 1968 queda como un brote de esperanzas inmensas, de alegría y de luchas, de revolución individual y colectiva que tambaleó el poder de un jefe de estado que había superado muchas batallas. Se combinó con la intervención del ejército soviético en Checoslovaquia para apagar un tipo de disturbio tranquilo que se iba haciendo. Todo un símbolo : capitalismo y socialismo real marxista leninista incapaces de resolver sus incompatibilidades y choques entre cúpula y base, la voluntad de vivir de sus ciudadanos.
¿Qué queda de mayo de 1968 en el siglo XXI?
Fuera de Francia es un evento más de la historia social. En Francia, tras un tejer y destejer de grupos actuando con la gente búsqueda de síntesis prácticas entre ideas marxianas - o sea sin marxismo leninismo,- lo que supone que Marx no es el padre espiritual del maquiavelismo, atrevida afirmación si vemos sus actos - y libertarias, hubo momentos de regreso aparente a la calma de los caminos trillados de partidos y sindicatos pacatos, pacíficamente devotos del capitalismo.
Y en cada crisis, se ha notado una corriente mayoritaria de apoyo y simpatía a favor de los contestatarios, huelguistas y opositores: huelga y ocupación de la fabrica de relojes Lip en 1972, solidaridad nacional por el sindicato anticomunista de Solidarnosć de Polonia en 1981-1984, lucha victoriosa contra la extensión del campo militar del Larzac en 1981, dos meses de conflictos laborales victoriosos contra el cambio de estatuto de la seguridad social en 1995, tres meses de lucha contra la “reforma” (5) de las jubilaciones y pensiones en 2003.
Esta capacidad de lucha con la complicidad de una parte importante de la sociedad es una herencia indudable de Mayo de 68.
1) Era el título de una obra póstuma de Camilo Berneri, sin relación alguna con la insidia de Fontenis, ¡excepto la denuncia de presiones burócraticas de CNT de España sobre la prensa crítica de lengua francesa e italiana !
2) Alusión a un libro análisis de Nizan en los 1930 sobre la sumisión de los funcioneros a los políticos.
3) La Sorbonne par elle-même mai-juin 68, Mouvement social n°64, pp. 47-48.
4) ver http://www.fondation-besnard.org/article.php3?id_article=626
5) “ Reforma ” , en la actualidad, significa empeoramiento de la situación para los asalariados, mayor margen de ganancias para los gobernantes

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